Los orígenes de Copenhague se pierden entre la bruma de la Edad Media. En la actualidad se piensa que, dada la importancia estratégica de su ubicación en las inmediaciones del estrecho de Øresund, desde el siglo X pudo existir un asentamiento vikingo en la zona. Otros atribuyen su fundación a Svend I, uno de los primeros reyes daneses. En cualquier caso, apenas nos han llegado vestigios de aquella época.

Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro.

El edificio más antiguo que subsiste en Copenhague es la iglesia de San Pedro, cuyos orígenes parecen remontarse al siglo XII. Aunque el templo que podemos ver actualmente es en buena parte del siglo XVI. Utilizado históricamente por la congregación luterana de lengua alemana, su interior contiene numerosas tumbas de los miembros más destacados de dicha comunidad en Dinamarca. Una muestra actual de la relación entre San Pedro y la comunidad germanoparlante es su página web, cuyos contenidos siguen estando principalmente en alemán.

Holmens Kirke

Holmens Kirke.

El Copenhague que ha llegado a nuestros días se origina en época de Cristián IV, también conocido como el rey constructor. Durante su reinado, se edificaron el castillo de Rosenborg y sus jardines, Børsen, la fortaleza de Kastellet, la iglesia de Holmen, la Torre Redonda o los barrios de Christianshavn y Nyboder. Todo ello en un estilo conocido en Dinamarca como estilo Cristián IV, muy influenciado por el renacimiento holandés.

Fachada de Marmorkirken

Fachada de Marmorkirken.

La ciudad siguió desarrollándose durante el barroco y el rococó, con ejemplos como la iglesia de San Salvador, el primer palacio de Christiansborg, destruido por un incendio en 1794, o el impresionante conjunto arquitectónico de Frederiksstaden, construido durante el reinado de Federico V y considerado una de las joyas europeas del rococó.

Ayuntamiento de Copenhague

Ayuntamiento de Copenhague.

Con el siglo XIX pareció llegar un cierto estancamiento. Durante las Guerras Napoleónicas, Copenhague fue atacada por los británicos en dos ocasiones. El asedio de 1807, comandado por Wellington, fue especialmente dañino. La escuadra británica acabó bombardeando la ciudad, causando 2.000 víctimas civiles y la destrucción de un tercio de sus edificios. La cesión de Noruega en 1814 marcaría el comienzo de la disgregación del pequeño pero disperso imperio danés. En los 130 años siguientes se perderían las posesiones en la India, en África Occidental, en las Antillas y en Islandia. Todo ello aderezado con dos enfrentamientos armados con la Confederación Germánica a costa de Schleswig-Holstein y una ocupación por las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de lo cual, en dicho periodo se levantaron edificios interesantes, como el segundo palacio de Christiansborg, destruido en 1884 y reemplazado por el palacio actual, o el ayuntamiento de la ciudad, construido en 1905 en un curioso estilo, mezcla del romanticismo nacionalista y el gótico tardío italiano.

Frederiksberggade

Frederiksberggade, en Strøget.

Tras ciertos titubeos al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1962 Copenhague fue una de las primeras ciudades europeas en adoptar los nuevos conceptos de peatonalización, de la mano de Jan Gehl. Lo que entonces era un experimento vanguardista, con escasos precedentes, creció desde los 15.800 metros cuadrados de superficie inicial hasta 95.750 en 1996. En la actualidad, la zona peatonal es una de las mayores del mundo, extendiéndose por 3,2 kilómetros de calles en torno a Strøget.

Nueva Ópera de Copenhague

Nueva Ópera de Copenhague.

Simultáneamente, la ciudad ha visto cómo renacía su arquitectura, tanto de la mano de edificios singulares como del desarrollo de nuevos distritos, en áreas industriales o portuarias degradadas. La conjunción entre su notable legado arquitectónico y la vanguardista concepción del espacio urbano, centrada en la actividad humana, hacen de Copenhague una de las habituales en los listados de «ciudades más habitables». También fue una de las primeras urbes europeas en recibir el «Premio Capital Verde Europea«, en 2014.

Børsgade

Børsgade.

Copenhague era el punto de partida de mi viaje invernal de 2020, que debería llevarme hasta Tromsø, en el Ártico noruego. Mi estancia iba a ser breve. Apenas 47 horas. Además, mi principal objetivo estaba fuera de la ciudad: Roskilde, la antigua capital de Dinamarca, con su célebre museo de barcos vikingos. Para dormir, había elegido el hotel Admiral. Básicamente, por su relativa proximidad a la terminal de DFDS, desde la cual zarparía hacia Oslo. En consecuencia, decidí renunciar a cualquier visita que me pudiera llevar un tiempo del que no disponía. También quería realizar un paseo en barco por los canales, por lo que acabé planteándome mi estancia como dos paseos de ida y vuelta. El primero, entre el hotel y la estación de ferrocarril, a 2.500 metros de distancia. El segundo, hasta los muelles de Ved Stranden, a poco más de un kilómetro. Ambos coincidían en parte, pero era cuestión de dar algún rodeo.

Frederiksstaden, el barrio rococó de Copenhague.

A pesar de llegar a Copenhague a media tarde, aun tuve tiempo para hacer un breve y tranquilo recorrido por Frederiksstaden, el hermoso barrio de estilo rococó edificado en tiempos de Federico V. Un paseo que acabaría siendo un prolegómeno del resto de mi estancia en la ciudad.

Amanecer en Nyhavn

Amanecer en Nyhavn.

La ubicación del hotel hizo que acabara pasando varias veces por Nyhavn, uno de los canales más pintorescos de Copenhague. Nyhavn fue construido en tiempos de Cristián V, utilizando como mano de obra prisioneros de guerra suecos. Tras ser durante siglos fundamental para el tráfico marítimo de la ciudad, comenzó a perder relevancia en el siglo XIX, según se incrementaba el tamaño de los buques. Su decadencia se aceleró con la Segunda Guerra Mundial, hasta llegar a quedar prácticamente en desuso. Comenzó a renacer a mediados de la década de 1960, convertido en un atracadero para barcos históricos. Éstos, junto con las coloridas fachadas de los edificios que bordean el canal, el más antiguo de los cuales data de 1681, forman una de las estampas más conocidas de la ciudad. De las seis veces que acabé transitando por sus orillas, la más hermosa fue sin duda la segunda, mientras el sol de la mañana teñía de oro sus aguas.

Interior de Rundetårn

Interior de Rundetårn.

Uno de los pocos edificios que visité fue la famosa Rundetårn, o Torre Redonda. Muchos la asocian a la figura de Tycho Brahe. Error al que ayuda el busto del astrónomo que se encuentra a sus pies. En realidad, la torre fue construida después de que Brahe hubiera perdido el favor real y fallecido en Praga. Rundetårn se levantó por influjo de Christen Sørensen Longomontanus, el nuevo astrónomo de Cristián IV. Se tardaron cinco años, entre 1637 y 1642, en levantar su estructura. Una de sus características más llamativas es la rampa que, en siete vueltas y media, permite llegar justo bajo la plataforma de observación, a 35 metros de altura. Ha servido para realizar carreras de bicicletas, se ha subido en coche y hasta se dice que el zar Pedro I de Rusia hizo la ascensión a lomos de caballo.

Copenhague desde Rundetårn

Copenhague desde Rundetårn.

Una vez en su cima, se puede visitar un pequeño observatorio astronómico, aunque la torre empezó a quedar desfasada a comienzos del siglo XIX. Los nuevos instrumentos, cada vez más pesados y difíciles de alojar en la torre, y el crecimiento de la ciudad y su huella lumínica provocaron que, en 1861, las observaciones astronómicas se desplazaran al nuevo edificio en Østervold, en las afueras de la ciudad. La otra actividad que se puede realizar en la azotea es contemplar las vistas sobre la ciudad. En este sentido, no tuve suerte. El día, además de gris y con mala visibilidad, era ventoso, haciendo complicado permanecer en la intemperie.

Vor Frue Kirke

Vor Frue Kirke.

No me fue mejor en Vor Frue Kirke, que en 1924 se convirtió en la principal catedral de Dinamarca. El templo, diseñado por Christian Frederik Hansen, fue construido entre 1811 y 1829. En realidad, es el cuarto que ocupa el mismo solar, pues ya se menciona la existencia de una iglesia en un documento de 1185. Los tres templos anteriores acabaron sucumbiendo bajo las llamas, el último de ellos durante el incendio provocado por el ataque británico de 1807. El nuevo edificio, de estilo neoclásico, intentó incorporar los elementos que habían sobrevivido al incendio. No por motivos estéticos. Tan solo por mero afán de ahorrar. Dinamarca no atravesaba sus mejores momentos. El resultado es, siendo generosos, extraño: un edificio neoclásico con una torre ajena a dicho estilo y unos muros faltos de gracia. El interior, sin ser nada excepcional, resultó mucho más agradable de lo que su exterior me había hecho presagiar. En cualquier caso, creo que visitarlo menos de cuatro horas después de recorrer la espléndida catedral de Roskilde fue un error.

Rosenborg

Rosenborg.

En cambio, el paseo por los jardines del castillo de Rosenborg acabó siendo muy agradable. Llegué al comienzo de un atardecer que, contra todo pronóstico, se había vuelto asombrosamente sereno. La lluvia y el viento cesaron de repente, dejando una atmósfera limpia y fresca, cargada de olor a tierra húmeda. Y un parque prácticamente vacío, en el que apenas me crucé con media docena de personas. Como ya esperaba, el castillo estaba cerrado. Lo que no me impidió contemplar su espléndido exterior, fruto de las sucesivas ampliaciones, realizadas entre 1613 y 1634, sobre un edificio en estilo renacentista holandés, construido en 1606 por orden de Cristian IV. En principio, estaba destinado a ser una mera villa veraniega en las afueras de la ciudad. Acabó siendo, hasta 1710, la residencia de los regentes del reino. Posteriormente, fue residencia real tras el incendio de Christiansborg, en 1794, y durante el ataque inglés de 1801.

Rematé la tarde con un breve itinerario entre Kongens Have y Nyhavn, mientras recorría un Copenhague tenuemente iluminado por una luz crepuscular, que se reflejaba en el húmedo pavimento. El largo día, que había comenzado con un precioso amanecer, terminó con un bello ocaso.

Canal en Christianshavn

Canal en Christianshavn.

Al día siguiente, di un rodeo hacia Christianshavn, recorriendo parte de su canal principal. A principios del siglo XVII, la zona era un grupo de bajíos, que se extendía entre Copenhague y la isla de Amager. En 1618 comenzaron los trabajos para rellenarlos, creando una linea de fortificaciones que siguió creciendo hasta 1813, estando en uso hasta bien entrado el siglo XX. En 1639, aprovechando el espacio interior de las defensas, se fundó una nueva ciudad, centrada en la actividad mercantil. Christianshavn se unió a Copenhague en 1674, aunque siempre ha mantenido un espíritu abierto e independiente. Muestra de ello es la «Ciudad Libre de Christiania», un experimento de autogobierno, tan curioso como polémico, que se autoproclama independiente del estado danés y ocupa la parte oriental del barrio.

Vor Frelsers Kirke

Vor Frelsers Kirke.

Me desvié algo de mi ruta para visitar Nuestro Salvador (Vor Frelsers Kirke). Llevaba viendo el curioso pináculo en espiral que remata su torre desde que había llegado a Copenhague. La iglesia, construida entre 1682 y 1696, es el mejor exponente de la arquitectura barroca en la ciudad. La torre es más moderna. Fue terminada en 1752 y es la segunda más alta de Copenhague, tan solo superada por la del ayuntamiento. Para llegar hasta su cúspide, a 90 metros de altura, hay que subir 400 escalones, de los cuales los últimos 150 recorren la espiral exterior. En cualquier caso, encontré tanto la iglesia como la torre cerradas. Un cartel en la puerta anunciaba su reapertura el 29 de febrero.

Un paseo en barco por Copenhague.

Para complementar mis paseos, había decidido realizar una excursión por los canales de la ciudad. Por una parte, me permitiría apreciar Copenhague desde una perspectiva diferente. Además, me vendría bien dar un respiro a mis castigadas piernas.

Christiansborg

Christiansborg.

Tras el paseo en barco, aproveché para hacer un recorrido por el exterior de Christiansborg. El antiguo palacio real ocupa el lugar en el que, en 1167, el obispo Absalón ordenó edificar el primer castillo de Copenhague, señalando el nacimiento de la ciudad. Aquel castillo fue conquistado y demolido por la Liga Hanseática en 1369. Tras su reconstrucción, en 1417 fue ocupado por Erico VII, quedando en propiedad de la corona danesa. Cuando, en 1443, Copenhague se convirtió en la capital de Dinamarca, Christiansborg pasó a ser la residencia de sus reyes. En 1731 se decidió derribar el castillo, que debía ser reemplazado por un palacio barroco, más acorde con los tiempos. Los trabajos comenzaron en 1733 y 12 años más tarde se finalizaba el que entonces era el mayor palacio del norte de Europa. El edificio sería destruido por un incendio en 1794. Entre 1803 y 1828 se levantó un nuevo edificio, esta vez en estilo Imperio. Tampoco tendría una vida muy larga, pues fue devorado por las llamas en 1884.

Puerta del Rey, bajo Tårnet

Puerta del Rey, bajo Tårnet.

Los tiempos habían cambiado. Dinamarca acababa de perder una desastrosa guerra con una coalición de estados alemanes y la monarquía absoluta apenas era un vago recuerdo. Hubo que esperar a 1907 para que comenzaran las obras del palacio que podemos contemplar actualmente. Fruto de los nuevos aires, Christiansborg no sería de nuevo un palacio real. En su lugar, se edificó un complejo que aloja la sede del parlamento danés, la oficina del primer ministro y la Corte Suprema de Dinamarca. Los únicos espacios utilizados por la realeza son las salas de recepción, la capilla y las caballerizas.

Biblioteca Real de Dinamarca

Biblioteca Real de Dinamarca.

En sus proximidades, más allá de unos bucólicos jardines, se encuentra la Biblioteca Real de Dinamarca. Había visto su flamante ampliación durante el recorrido en barco por los canales. Ahora, tenía frente a mí el edificio construido en 1906 bajo la dirección de Hans Jørgen Holm. Junto con la estación central y el ayuntamiento de la ciudad, es una de las mejores muestras del estilo romántico nacionalista en Copenhage. Aunque los orígenes de la biblioteca son más antiguos, remontándose a su fundación en 1648 por Federico III. Entre las numerosas joyas bibliográficas que atesora se encuentra «Primer nueva corónica y buen gobierno«, un valioso manuscrito, redactado por Felipe Guamán Poma de Ayala, que describe la historia y modo de vida en Perú, desde antes de su conquista por los incas hasta principios del siglo XVII. Nadie sabe con certeza cómo pudo llegar a la biblioteca danesa, donde fue descubierto en 1909.

Børsen

Børsen.

Otro edificio notable en Slotsholmen es Børsen, sede del mercado bursátil de Copenhague hasta 1974. Fue construido por orden de Cristián IV, en su empeño por hacer de Copenhague el centro del comercio en el norte de Europa. Se levantó entre 1620 y 1625 bajo la dirección de Hans van Steenwinckel el Joven. Su elemento más característico es la torre con cuatro dragones, cuyas colas se entrelazan para formar una llamativa espiral, que se eleva hasta los 56 metros. En la actualidad es la sede de la Cámara de Comercio de Dinamarca.

Palacio de Charlottenborg

Palacio de Charlottenborg.

Mi tiempo en Copenhague se agotaba. Tan solo me quedaba regresar al hotel, recoger mi equipaje y dar un último paseo hasta los muelles de Nordhavn. De camino al hotel, pasé por última vez junto a Nyhavn. A esas alturas, casi se había convertido en un paisaje familiar. En su orilla meridional está el palacio de Charlottenborg, otra muestra de la gran influencia que ejercían los gustos holandeses en la Dinamarca del siglo XVII. Fue edificado entre 1673 y 1683, como residencia de Ulrik Frederik Gyldenløve, hijo ilegítimo de Federico III. Tras diversos avatares, acabó convirtiéndose, desde 1754, en sede de la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca.

Torre de Vor Frelsers Kirke

Torre de Vor Frelsers Kirke.

Al final, mi breve visita a Copenhague fue mucho más interesante de lo que había previsto. La ciudad tiene un legado cultural y arquitectónico que, indudablemente, da para muchos más días de los que empleé en recorrerla. Pero no era el objetivo de mi viaje y, por tanto, no me había planteado conocerla exhaustivamente. Quizá ese fue el secreto de mi agradable estancia en la ciudad. Mi falta de ambición me permitió disfrutarla con calma, serenamente, sin las prisas y agobios a los que, muchas veces, nos lleva el exceso de pretensiones a la hora de visitar un lugar. Quererlo conocer todo es, además de una entelequia, la mejor forma de no acabar conociendo nada.

San Pedro

Frederiksstaden

Ayuntamiento

Strøget

Nueva Ópera de Copenhague

Hotel Admiral

Nyhavn

Rundetårn

Vor Frue Kirke

Rosenborg

Vor Frelsers Kirke

Christiansborg

Biblioteca Real de Dinamarca

Børsen

Palacio de Charlottenborg

Para ampliar la información:

Guía Nómada de Copenhague es una web llena de información sobre la ciudad: https://www.copenhague.es.

Viajeros Callejeros también tiene unos cuantos artículos sobre Copenhague: https://www.viajeroscallejeros.com/tag/copenhague/.

Pensaba haber escrito una entrada sobre Rundetårn, pero después de leer la magnífica entrada de Paco Bellido en Naukas, vi que no tenía mucho más que aportar: https://pacobellido.naukas.com/2018/04/23/la-torre-redonda/.

Por último, mencionar el largo post en Preparar Maletas: https://www.prepararmaletas.com/2018/12/guia-y-consejos-para-viajar-copenhague.html.

En inglés, se puede consultar la página de turismo de la ciudad en https://www.visitcopenhagen.com.

La web oficial de Vor Frue Kirke está en https://www.domkirken.dk/english.

La página de Vor Frelsers Kirke (Nuestro Salvador) tiene una reseña sobre la historia de la iglesia: https://vorfrelserskirke.dk/page/1070/our-saviours-church-copenhagen.

Aunque no lo pude visitar, la torre del parlamento danés tiene un mirador que parece interesante: https://www.thedanishparliament.dk/en/visit/the-tower.

En la web de Global Designing Cities Initiative hay un interesante artículo sobre la peatonalización de Copenhague: https://globaldesigningcities.org/publication/global-street-design-guide/streets/pedestrian-priority-spaces/pedestrian-only-streets/pedestrian-streets-case-study-stroget-copenhagen/.

La web Google Arts & Culture tiene un reportaje sobre la arquitectura de la ciudad: https://artsandculture.google.com/exhibit/modern-danish-architecture-and-the-story-of-a-livable-city/cQKyJdA4RuWLKQ.

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