Octavo día en Islandia. El plan para la jornada era relativamente sencillo. Recorrer los 168 kilómetros que separan el Fosshotel Mývatn, en Reykjahlíð, del Icelandair Hótel Hérað, en Egilsstaðir. Pero, como siempre, había algún extra. En este caso, pensábamos hacer un par de desvíos, para visitar el cañón de Stuðlagil y la cascada de Hengifoss. En cualquier caso, como en toda ruta por Islandia, dejábamos un cierto margen a la improvisación.

Regreso a Hverir.

Apenas tardamos unos minutos en salirnos del plan preestablecido. El aparcamiento completamente vacío de Hverir resultó ser una tentación demasiado fuerte. No todos los días se puede disfrutar en exclusiva de uno de los lugares emblemáticos del norte de Islandia.
La Ring Road al este de Hverir

La Ring Road al este de Hverir.

Tras la primera parada de la mañana, seguimos avanzando hacia el este por la Ring Road, recorriendo el mismo trayecto que el día anterior. Como casi siempre en Islandia, conducir era una experiencia muy gratificante, radicalmente distinta de lo habitual para los que vivimos en una gran ciudad. La carretera, sin apenas tráfico, atravesaba un paisaje increíblemente áspero, mientras avanzaba hacia la cadena de montañas que cerraba el horizonte. El firme era bueno y el trazado estaba en el punto perfecto: ni demasiado monótono, ni demasiado complicado. Siempre que conduzco por esas carreteras tengo la sensación de viajar por un paisaje infinito.

En el puente sobre el Jökulsá á Fjöllum

En el puente sobre el Jökulsá á Fjöllum.

Cerca de las nueve y media, llegábamos al puente sobre el Jökulsá á Fjöllum, construido en 1947. Su vano central, con una longitud de 102 metros, salva uno de los ríos glaciares más impetuosos de Islandia. A pesar de lo cual, antes de 1947 la granja de Grímsstaðir operaba un servicio de barcazas prácticamente en la misma ubicación. El actual puente sigue siendo uno de los puntos críticos del tramo septentrional de la Ring Road. A su escasa anchura y su limitación de peso, une el riesgo de ser sobrepasado cada vez que hay una crecida. Por ejemplo, en enero de 2021 estuvo prohibido cruzarlo durante varias noches, pues apenas había un metro entre las gélidas aguas del Jökulsá á Fjöllum y la calzada. Todo esto ha llevado a planificar un nuevo puente, algo más al sur. De momento, sigue siendo un proyecto.

Herðubreið

Herðubreið desde la Ring Road.

Unos metros más allá, superado el cruce con la 864, entrábamos en terreno desconocido. A nuestra derecha, más allá de la llanura desértica, una gran mole de roca dominaba el paisaje. Era Herðubreið, una tuya de 1.682 metros de altura, considerada por muchos la reina de las montañas de Islandia. Su característica silueta, aquel día parcialmente velada por las nubes, es visible desde buena parte del noreste de la isla.

Desde Útsýnisstaður

Desde Útsýnisstaður.

Avanzábamos sin prisa, deteniéndonos cada vez que había un espacio apropiado para aparcar. A veces, para disfrutar de los áridos paisajes, como en un mirador junto al lugar llamado Útsýnisstaður. La vista era tan extraña como fascinante. La llanura desértica terminaba en una cadena de montañas volcánicas. Más allá, se adivinaban lejanos picos con sus laderas nevadas. Todo ello bajo la omnipresente mole del Herðubreið.

Las Tierras Altas al norte del Vatnajökull

Las Tierras Altas al norte del Vatnajökull.

También parábamos siempre que veíamos uno de los característicos paneles informativos que pueblan las carreteras de Islandia. Hace tiempo que adquirí la costumbre de fotografiarlos siempre que puedo. Suelen contener información interesante sobre la zona en la que se encuentran. Pero lo realmente valioso son sus mapas. Es difícil encontrar mejor información sobre las pistas que atraviesan las Tierras Altas. Frente a uno de esos paneles, vimos que era posible explorar una ruta distinta de la que habíamos planificado.

En el lado equivocado de Stuðlagil.

La primera visita que teníamos programada, en el cañón de Stuðlagil, acabó siendo la más decepcionante del día. Stuðlagil era impresionante, pero acabamos recorriendo la orilla más civilizada y sosa del cañón. Un error que, a esas alturas del día, era difícil de enmendar.

En el este de las Tierras Altas.

Una mezcla entre deseo de desquitarnos del fracaso en Stuðlagil y afán por conocer un poco más la zona más salvaje y fascinante de Islandia nos llevó a improvisar un recorrido por el extremo oriental de la F910. No acabó como esperábamos, pero fue una experiencia impagable de cara al viaje del año siguiente.

Fue sin duda el día más caótico de aquel viaje. Recorrimos lugares que no habíamos previsto, nos quedamos sin ir a Hengifoss y terminamos visitando un taller de reparación de neumáticos. Quizá por todos estos motivos, una jornada que en principio debía ser tranquila, con apenas un par de excursiones breves, se convirtió en una de las más intensas de nuestro periplo veraniego. Pero aún no había terminado. No habíamos cenado y teníamos por delante unas cuantas horas de luz. Motivos más que suficientes para realizar una última excursión.

Para ampliar la información:

En el blog Preparar Maletas realizan una ruta algo más larga, en sentido inverso y sin rodeos por las Tierras Altas: https://www.prepararmaletas.com/2016/10/islandia-dia-5-zona-myvatn.html.

En inglés, se puede encontrar el itinerario directo entre Egilsstaðir y el lago Mývatn en a happy passport: https://www.ahappypassport.com/blog/ring-road-day-4.

En World Wide Travel Tips describen brevemente la ruta en invierno: https://worldwidetravel.tips/iceland/places-to-see-iceland/iceland-ring-road/myvatn-to-egilsstadir/.

La web oficial de turismo del norte de Islandia está en https://www.northiceland.is.

El blog The Happy Pontist tiene una breve reseña acerca del puente de la Ring Road sobre el Jökulsá á Fjöllum: http://happypontist.blogspot.com/2019/09/iceland-bridges-3-suspension-bridge.html.