El plan para la sexta jornada de nuestro periplo veraniego por Islandia era llegar desde Varmahlíð hasta Reykjahlíð, en la orilla septentrional del lago Mývatn. En teoría, un cómodo trayecto, de apenas 174 kilómetros, por la principal carretera del la isla, la célebre Ring Road. Para añadir interés a la jornada, además de varias visitas que estaban a pie de ruta, habíamos previsto hacer un desvío, siguiendo el cauce del Skjálfandafljót hasta el límite de las Tierras Altas.

Cresta de Drangafjall y monte Hraundrangi

Cresta de Drangafjall y monte Hraundrangi.

Salimos de Varmahlíð sobre las ocho y media de la mañana. Una vez más, el día había empeorado. La temperatura apenas rozaba los 8ºC y las nubes bajas cubrían las montañas que circundan el valle. La previsión era de lluvia, que iría a más según avanzásemos hacia el este. El pronóstico se cumplió y acabamos recorriendo los primeros kilómetros rodeados de una espesa niebla, que comenzó a levantar justo a tiempo de permitirnos contemplar difusamente la agreste cresta de Drangafjall y el monte Hraundrangi, su pico más llamativo, que en realidad es una espina volcánica.

Lluvia en Akureyri

Lluvia en Akureyri.

Poco después, hicimos una breve pausa en Akureyri. No solemos visitar las ciudades de Islandia, pero le tengo especial cariño a Akureyri. Fue el primer lugar que conocí de la isla, cuando llegué a su puerto a bordo del MS Rotterdam. Intentamos dar un breve paseo, pero llovía a cántaros. Al final, tuvimos que conformarnos con tomar un café y seguir nuestro camino.

Una excursión hasta Aldeyjarfoss.

Justo en el límite de las Tierras Altas, Aldeyjarfoss es una de las cascadas más hermosas de Islandia. Su relativo aislamiento y su escasa fama hacen que sea un lugar mucho más tranquilo que Goðafoss, de la que tan solo está separada por 34 kilómetros de río.

Calma en Goðafoss

Calma en Goðafoss.

De regreso de la Tierras Altas, decidimos sobre la marcha parar en Goðafoss. Aprovechando la falta de turismo en Islandia, con un poco de suerte quizá podríamos disfrutar con calma de uno de sus lugares más populares. Acertamos. Aunque fue una pausa breve, en la que únicamente recorrimos el lado occidental de la cascada, logramos estar completamente solos. A la tranquilidad se unieron las nubes bajas y la ausencia de mosquitos para permitirnos disfrutar de una experiencia completamente distinta a nuestra anterior visita.

Pseudocráteres de Skútustaðagígar

Pseudocráteres de Skútustaðagígar.

Finalmente, llegamos al Mývatn. En vez de dirigirnos directamente hacia el hotel, bordeamos el lago por el sur y el este, donde teníamos previstas varias visitas. La primera fue en los pseudocráteres de Skútustaðagígar. Éstos son una auténtica rareza geológica, pues se formaron hace 2.300 años, debido a las explosiones de vapor provocadas por la lava de la doble erupción del Lúdentaborgir y el Þrengslaborgir. El sendero que recorre el lugar, además de permitir observar varios de los pseudocráteres, ofrece unas buenas vistas sobre el lago. Fue una lástima coincidir con la época de cosecha y encontrar el campo lleno de grandes balas de cereal, envueltas en plástico blanco.

Un paseo por Hofði.

La pequeña península de Hofði es un diminuto vergel en medio del normalmente áspero paisaje islandés. A sus frondosos bosques une unas espléndidas vistas sobre el lago Mývatn, por lo que pasear por sus senderos es una experiencia tan agradable como relajante.

El cráter de Hverfjall.

La silueta del cráter de Hverfjall domina el paisaje en el extremo oriental del lago Mývatn. Una gran masa grisácea, prácticamente desprovista de vegetación, que se eleva 160 metros sobre el terreno circundante, hasta alcanzar los 420 de altitud.

Grjótagjá.

Grjótagjá es conocida al menos desde el siglo XVIII. En aquella época, el forajido Jón Markusson la utilizaba como guarida y, según dicen, también para bañarse. Aunque el salto a la fama de la gruta vino de la mano de una popular serie de televisión que, en la década de 2010, utilizó su interior para grabar una tórrida escena entre dos de sus protagonistas.

Llegamos al hotel en pleno atardecer, para encontrarnos que un repunte en los casos de COVID en la isla había provocado un endurecimiento de las restricciones. De golpe, tuvimos que despedirnos de la relativa normalidad que habíamos disfrutado durante nuestros primeros días en Islandia. En cualquier caso, y a pesar de la lluvia de la mañana, el día había sido muy fructífero. Lo rematamos cenando tranquilamente en el espléndido restaurante del hotel, mientras por su ventanal contemplábamos un sereno atardecer sobre el Mývatn.

Para ampliar la información:

En Descubriendo el Mundo con Anna describen brevemente un itinerario parecido, realizado en sentido contrario en pleno invierno: https://descubriendoelmundoconanna.com/2018/11/28/islandia-dias-5-y-6-cascada-godafoss-vacation-home-fagravik-y-alojamiento-en-varmahlid/.

En el blog Los Viajes de Wircky hay una entrada sobre Goðafoss con numerosas fotografías: http://wircky.com/la-cascada-de-los-dioses-godafoss-en-islandia/.

En inglés, la web oficial de turismo de Akureyri está en https://www.visitakureyri.is/en.

Guide to Iceland tiene un breve post sobre Skútustaðagígar: https://guidetoiceland.is/travel-iceland/drive/skutustadagigar.

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