Cada vez que algún conocido me dice estar pensando en viajar por primera vez a Islandia, suelo aconsejarle lo mismo: “no vayas”. Cuando me mira con cara de sorpresa, añado: “después no querrás ir a ninguna otra parte”. Aunque pueda parecer una broma, lo digo completamente en serio. Al menos, a mí me ocurrió. Visitamos por primera vez la Tierra de Hielo, casi por casualidad, en el verano de 2017. Regresé en solitario en el invierno de 2019, en compañía de Olga durante el verano de 2020 y otra vez solo durante la primavera de 2021.

Sprengisandsleið

Sprengisandsleið.

Pero el viaje del verano de 2020, de 12 días, lejos de calmar mi apetito por los infinitos paisajes de Islandia, solo consiguió acentuarlo. Tan pronto como regresamos, comencé a planificar un nuevo itinerario para el siguiente verano, esta vez de 16 jornadas, intentando evitar las zonas más trilladas de la Tierra de Hielo. Además de beber de las experiencias del último periplo, el viaje sería un complemento de éste. Cambiaríamos el oriente de la isla por su parte occidental, volviendo a pasar del sur al norte atravesando el corazón de Islandia, esta vez por la mítica Sprengisandsleið. Una ruta mucho más dura que la carretera de Kjölur, que habíamos empleado el pasado verano.

En Fjallabak

En Fjallabak.

Nuestra idea inicial era pasar los tres primeros días atravesando las Tierras Altas, aprovechando las lecciones aprendidas el año anterior en la región más salvaje de Islandia. Tras atravesar el corazón de la isla de suroeste a noreste, giraríamos hacia el oeste, para conocer con más profundidad otra de las zonas menos visitadas de la tierra de hielo y fuego: sus fascinantes Fiordos del Oeste. Luego recorreríamos Snæfellsnes, antes de regresar a Reykjanes. Además, seguíamos teniendo un volcán activo en el suroeste de la isla. Intentaríamos visitarlo al menos dos veces, al principio y final del viaje.

Río de lava en Nátthagi

Río de lava en Nátthagi.

Encontramos una Islandia más concurrida que el año anterior, pero con sus infraestructuras turísticas todavía a medio gas. En cualquier caso, aun era posible encontrar coches de alquiler a precios razonables y reservar hoteles sobre la marcha, también a buen precio. Algo impensable en un verano normal. Lo cual nos permitió organizarnos con flexibilidad, adaptándonos a las cambiantes circunstancias del clima de la isla. Flexibilidad que es muy recomendable tener en cualquier viaje por Islandia pero que, por desgracia, no siempre es posible encontrar en temporada alta.

Junto al Berufjörður

Junto al Berufjörður.

El itinerario quedó como sigue:

Al final, recorrimos unos 3.245 kilómetros. Una media cercana a los 200 kilómetros diarios. Con la excepción de las dos noches consecutivas que pasamos en Patreksfjörður y otras dos en Garður, seguimos la táctica habitual en Islandia, que ya tenemos más que ensayada: avanzar de hotel en hotel, realizando recorridos no demasiado largos, que nos permitan dedicar la mayor parte del tiempo a las visitas. Salvo en las Tierras Altas, donde la mayor atracción era precisamente la conducción por sus complicadas pistas.

Viaje Islandia agosto 2021

Viaje Islandia agosto 2021.

En este sentido, casi la mitad de la ruta, algo más de 1.400 kilómetros, fue sobre pistas de tierra. Algunas, eran carreteras secundarias, que en Islandia no siempre están asfaltadas. Otras, carreteras de montaña, con calificación F, tan solo aptas para vehículos con tracción a las cuatro ruedas. En éstas últimas, con diferencia la parte más complicada e incierta del viaje, fuimos muy afortunados. Atravesamos tanto Fjallabak como Sprengisandur en tres días con un tiempo más que aceptable y con el caudal de los ríos bastante disminuido.

Dynjandi y Strompgljúfrafoss

Dynjandi y Strompgljúfrafoss.

La suerte que tuvimos mientras recorríamos las Tierras Altas, el norte de la isla y los Fiordos del Oeste, pareció terminar bruscamente tan pronto como dejamos éstos atrás. Los últimos días fueron una especie de montaña rusa, en la que las jornadas nefastas se alternaban con otras espléndidas. Al final, no pudimos recorrer Snæfellsnes, aunque lo compensamos con un hermoso día en Kaldadalsvegur. Afortunadamente, nuestra última excursión al volcán fue una auténtica maravilla, que nos permitió salir de Islandia con unos recuerdos impagables.

El Hofsjökull desde Sprengisandsleið

El Hofsjökull desde Sprengisandsleið.

En resumen, otro fascinante viaje por la Tierra de Hielo, en el que conocimos lugares nuevos, volvimos a visitar algunos que ya conocíamos y, para no variar, nos quedamos con las ganas de recorrer otros tantos. Como por otra parte ya esperaba, lejos de calmar mi sed de Islandia, nuestro viaje del verano de 2021 acabó acrecentándola. 173 días más tarde, aterrizaba de nuevo en Keflavik, esta vez en solitario, para realizar un nuevo periplo invernal por la isla.

Para ampliar la información.

Quien no tenga experiencia conduciendo por Islandia, puede encontrar ayuda en https://depuertoenpuerto.com/conducir-en-islandia-la-guia-completa/.

En https://depuertoenpuerto.com/islandia-de-hotel-en-hotel/ hay una pequeña guía sobre los hoteles de Islandia.