Kerið está situado en las inmediaciones de la carretera 35, una de las que forman parte del célebre Círculo Dorado. Aun no siendo rival para las tres joyas de la corona de la ruta más famosa de Islandia (Gullfoss, Haukadalur y Þingvellir), se ha convertido en una de las escalas secundarias más populares entre los que realizan el recorrido. Algo que no ha pasado inadvertido para los propietarios del terreno, que decidieron cobrar por el acceso al cráter. A cambio, encontraremos un pequeño aparcamiento y un sendero razonablemente bien cuidados, aunque la decisión de cobrar la entrada ha sido bastante polémica, en un país donde se considera que el acceso a sus innumerables bellezas naturales debe ser libre.

Seyðishólar y Kerhóll, al sur de Kerið

Seyðishólar y Kerhóll, al sur de Kerið.

El cráter tiene forma ovalada, con 270 por 170 metros de planta y 55 de profundidad. Su fondo está cubierto por entre 7 y 14 metros de agua, dependiendo del nivel freático del terreno circundante. Kerið se formó hace unos 6.500 años, como parte del sistema volcánico de Grímsnes. Es el más septentrional de un hilera de 12 cráteres conocida como Tjarnarhólar, algunos de los cuales son perfectamente visibles desde el sendero superior.

Actualmente, se piensa que el cráter se formó por colapso. Se calcula que cerca de la mitad del campo de lava de Tjarnarhólahraun, con casi 12  km² de superficie, fluyó desde Kerið, que en esa época era un cráter de escoria. Según esta teoría, al finalizar la erupción la cámara de magma que había bajo el volcán quedó vacía y termino derrumbándose, formando la estructura actual.

Vista desde el fondo del cráter

Vista desde el fondo del cráter.

Al contrario que otros conos volcánicos, donde predomina el negro, en el terreno de Kerið el color más abundante es el rojo, creando interesantes contrastes con otras zonas más oscuras, la vegetación y el agua de su fondo, cuya serena superficie refleja el color del cielo. Esto hace del cráter un lugar muy popular entre los instagrammers, dando lugar a algunas fotografías que son una auténtica aberración, muy alejadas de la realidad y que pueden frustrar a quien acuda al cráter pensando que, por ejemplo, va a ver «el ojo del mundo«.

Vista desde el extremo meridional

Vista desde el extremo meridional.

Kerið es muy accesible, con dos caminos que permiten recorrer todo su perímetro. Uno por la cresta del cráter y otro por el fondo, rodeando sus aguas. La comunicación entre ambos se realiza por un sendero en el extremo septentrional, la única zona en que la inclinación de la ladera permite descender cómodamente.

Kerið desde el nordeste

Kerið desde el nordeste.

Siendo un lugar interesante, he de reconocer que me sentí un tanto decepcionado. A pesar de visitarlo en 2020, durante el primer verano de la pandemia, con una afluencia turística muy inferior a la normal, había bastantes visitantes. No puedo imaginar cómo será en un año «normal». Además, por su facilidad de acceso, Kerið forma parte de la Islandia más «civilizada». Precisamente, la que menos me atrae.

Para ampliar la información:

En Cars Iceland se puede encontrar un artículo sobre el cráter: https://www.cocheislandia.es/post/kerid-crater-islandia.

En inglés, Guide to Iceland tiene una entrada sobre el cráter: https://guidetoiceland.is/travel-iceland/drive/kerid.

También es interesante visitar el blog de Josh Ellis Photography: https://www.goteamjosh.com/blog/kerid.

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