Si hay un lugar en Venecia que, en todos los sentidos, no recibe la atención que merece, es su arsenal. Una institución casi tan antigua como la misma república veneciana, sin la que ésta no habría podido desempeñar su importante papel en la historia del Mediterráneo. Un lugar extraño y de complicado acceso, alejado tanto de la estética como de la masificación turística que caracterizan a Venecia. Y, sin embargo, una visita imprescindible para cualquier enamorado de la fascinante ciudad de la laguna.

Muralla en el rio de la Virgen

Muralla en el rio de la Virgen.

Nadie sabe con certeza cuándo surgió el arsenal de Venecia. Lo más probable, es que ni tan siquiera tenga una fecha de nacimiento. Quizá comenzara a gestarse en el siglo VIII, cuando Venecia aun dependía difusamente del Imperio Romano de Oriente. Algunos atribuyen erróneamente su fundación al dogo Ordelafo Faliero, que gobernó la ciudad a principios del siglo XI. Pero en realidad no tenemos constancia documental del mismo hasta 1220, cuando el Arsenal Viejo debía contar al menos con un siglo de historia. Es indudable que anteriormente existirían diversos astilleros en la ciudad, pero en algún momento de la Edad Media se tomo la decisión de centralizar la construcción naval en un lugar protegido por una muralla.

Gaggiandre

Gaggiandre.

Por contra, sabemos el año de creación del Arsenal Nuevo: 1320. Esta sería en realidad la fecha de nacimiento del arsenal veneciano como la institución que permitió a la Serenissima mantener una posición preeminente en el Mediterráneo Oriental, totalmente desproporcionada a sus limitados recursos. Sin el arsenal, la historia de Venecia habría sido parecida a la de Génova. Una república languideciente, resignada a sobrevivir a la sombra de las grandes potencias europeas. En cambio Venecia, pese a su reducido tamaño, pudo permitirse tratar como iguales al Sacro Imperio, Francia o los Habsburgo españoles y austriacos. Incluso logró mantener un pulso que duraría siglos con el inmenso y poderoso Imperio Otomano.

Talleres en Darsena Nuovissima

Talleres en Darsena Nuovissima.

Todo esto se logró aplicando técnicas de estandarización y especialización en gran parte desconocidas en Europa hasta los albores de la revolución industrial. Y a base de mucho dinero. Se calcula que el arsenal devoraba, año tras año, una décima parte de los recursos de la república. Pero era un dinero gastado con una eficacia extrema. Se diseñó un nuevo tipo de galera, que pese a su mayor tamaño consumía menos madera que el modelo antiguo. Se estandarizaron los componentes, que eran producidos en serie. Las galeras se fabricaban como los coches actuales, desplazándolas a lo largo de una linea de montaje. Sus trabajadores estaban muy cualificados y el modelo de transmisión del conocimiento era superior y mucho más ágil que el de los característicos gremios de la Edad Media europea.

Grúa Armstrong Mitchell nº 2919

Grúa Armstrong Mitchell nº 2919.

El resultado fue una máquina bien engrasada, de la que se dice que, en sus mejores tiempos, era capaz de fabricar una galera de combate por día. Llegó a emplear a 16.000 arsenalotti, altamente especializados, a cuya cabeza estaba el almirante, tan solo por debajo del dux que gobernaba la república. El arsenal también fabricaba buques mercantes y armas. En ambos aspectos, fue un foco de innovación, adaptándose a las nuevas naves y a los cambiantes tipos de armas de cada época. De la galera se pasó a la galeaza y de ésta a los galeones. Se inventó la bombarda y se perfeccionó la artillería. El mismísimo Galileo llegó a colaborar como asesor. Se dice que fue allí donde adquirió sus conocimientos sobre resistencia de materiales, que posteriormente le permitirían desarrollar una disciplina completamente nueva en Europa, fundamental para el ulterior avance tecnológico del continente.

El arsenal en 1797

El arsenal en 1797 (AllAboutLean).

Como toda institución con una larga historia sobre sus hombros, el arsenal de Venecia también tuvo su dosis de problemas. Comenzando por la explosión de un depósito de pólvora en 1440, que provocó graves desperfectos en el Arsenal Nuevo. Aun fue más grave la explosión de 1568, que derribó parte de la muralla perimetral. También hubo robos, corrupción y problemas laborales. Pero el auténtico desastre, del cual jamás se recuperaría, fue el Tratado de Campo Formio, que en 1797 acabó para siempre con la independencia de la Serenissima. Previamente, las tropas francesas habían entrado en Venecia, saqueando los cañones y provocando graves daños en las instalaciones del arsenal. Y despidiendo a los arsenalotti, con el resultado de romper una estructura organizativa forjada durante siglos. Los austriacos, a los que el tratado otorgaba el dominio sobre Venecia, reemplazaron a los franceses al año siguiente, intentando revitalizar el arsenal. Pero éste nunca recobraría su importancia. Los sucesivos conquistadores franceses (1805-1814) y austriacos (1814-1866), seguidos por el reunificado reino de Italia, intentaron hacer de Venecia su principal punto de apoyo en el Adriático, con el arsenal como piedra de bóveda. Pero éste había perdido su razón de ser. Sin un fuerte estado marítimo necesitado de sus servicios, fue decayendo lentamente.

Naves junto a la torre de la Puerta Nueva

Naves junto a la torre de la Puerta Nueva.

En 1957 la capitanía de la marina de guerra italiana en el Adriático se traslada a Ancona. Las viejas instalaciones del arsenal ya no eran adecuadas para las necesidades de una armada moderna. Aunque siguió bajo autoridad militar, buena parte del arsenal quedó abandonado. Habría que esperar a finales del siglo XX para que su evidente deterioro hiciera reaccionar a las instituciones públicas. En 1999 se ceden varios espacios a la Bienal de Venecia. En años sucesivos, se van restaurando algunas de las antiguas naves industriales, comenzando a utilizarse para actividades culturales. En la actualidad, de las casi 48 hectáreas que ocupa el arsenal, algo mas de 27 han pasado al dominio directo del municipio de Venecia.

Torres en el río del Arsenal

Torres en el río del Arsenal.

Resulta sencillo llegar a la antigua puerta principal del arsenal veneciano. Basta seguir andando diez minutos hacia el este, tras contemplar el Puente de los Suspiros desde el Puente de la Paja, para alcanzar la fondamenta del Arsenal. Desde su puente, veremos la característica estampa de las dos torres flanqueando el canal, entre dos puentes de madera. Si nos acercamos al primero de éstos, también podremos ver la espléndida Porta Magna, levantada en 1460 según un diseño de Jacopo Bellini. Y unos carteles amarillos advirtiendo que, a partir de ese punto, el canal es zona militar y está prohibido el paso. Por si alguien se despista, suele haber una cadena atravesando el canal de lado a lado. Aparentemente, sería lo más cerca que se puede estar del arsenal.

Porta Magna

Porta Magna.

En 2018 había encontrado tanto la Porta Magna como la verja exterior que la protege entornadas. Sin ningún cartel prohibiendo el paso, intenté hacerme el turista despistado. Sin demasiado éxito. Aun no había llegado a la gran puerta de bronce cuando salió un militar uniformado a indicarme amablemente que debía dar media vuelta, cerrando la verja tras mi salida. Aquel fracaso tuvo la virtud de espolear mi curiosidad. Dos años después, estábamos de nuevo en Venecia, esta vez con un plan concreto para intentar acceder al antiguo corazón de la república. En realidad, teníamos tres planes, aunque uno de ellos había sido frustrado por la pandemia, pues ese año se suspendió la Bienal.

Muralla norte desde el vaporetto

Muralla norte desde el vaporetto.

Nuestro primer intento comenzó en el extremo nororiental de la fondamenta Case Nuove, cerca del embarcadero de Celestia. Desde allí, parte una larga pasarela metálica, adosada a la muralla septentrional del arsenal. En realidad, la pasarela me había llamado la atención en 2018, apenas 90 minutos después de mi fracaso en la Porta Magna, durante un trayecto en vaporetto entre los embarcaderos de San Pietro di Castello y Fondamente Nove. Pero era nuestra última jornada en Venecia. No hubo posibilidad alguna de investigar.

Pasarela junto a la muralla

Pasarela junto a la muralla.

Esta vez, íbamos con tiempo y ganas de sobra para intentarlo. Tras algo más de 300 metros, la pasarela metálica desembocaba en un pequeño barrio de casas rodeadas de césped. Una estampa extraña en Venecia, que en realidad está formada por un conjunto de antiguos cuarteles, construidos en 1916. Tras un pequeño rodeo, acabamos dando con una puerta abierta en un rincón de la muralla, justo donde ésta da un giro de 90 grados hacia el norte. Entramos, no sin cierto recelo, y nos encontramos en un espacio completamente reformado, en el interior de una de los pabellones de la ampliación del siglo XVI. El lugar estaba prácticamente vacío. Una chica, tras una mesa de recepción, nos observaba con cierta curiosidad, seguramente divertida por nuestro más que evidente despiste. Pasamos de largo mientras la saludábamos y, en poco más de un minuto, estábamos en el muelle septentrional del Arsenale Nuovissimo, construido entre 1473 y 1573. Lo habíamos conseguido.

Darsena Grande

Darsena Grande.

Ante nosotros se extendía la gran superficie de agua de Darsena Grande, formada por las sucesivas ampliaciones de 1325 (Darsena Nuova) y 1473 (Darsena Nuovissima). El lugar, completamente vacío, resultaba un tanto extraño. Más aun conociendo la historia del arsenal y la frenética actividad que, durante siglos, se desarrollaba en esas mismas aguas.

Gaggiandre y grúa

Gaggiandre y grúa.

Lo más llamativo era el conjunto conocido como Gaggiandre. Lo forman dos diques inundados (volti d’acqua), sobre los que se levantan dos sobrios edificios, construidos entre 1568 y 1573 según diseños de Jacopo Sansovino. Mas allá, podíamos ver la gran grúa fabricada en 1883 por la firma Armstrong, Mitchell & Co. Pese a ser mucho más moderna, también tiene un gran valor histórico. Es la última superviviente de las potentes grúas hidráulicas fabricadas por la empresa británica a caballo de los siglos XIX y XX. En aquella época, eran lo último en desarrollo tecnológico y se repartían por puertos de todo el mundo. También fue uno de los últimos intentos que hizo la marina italiana para revitalizar el arsenal veneciano.

San Pietro desde el arsenal

San Pietro di Castello desde el arsenal.

A nuestra izquierda estaba la Puorta Nuova, construida en 1810 como culminación de las reformas emprendidas entre 1806 y 1810, durante la dominación napoleónica. El resultado fue la apertura de un nuevo acceso al arsenal, hacia San Pietro di Castello, mucho más cerca del mar abierto. Decidimos recorrer la zona, adentrándonos en la ampliación llevada a cabo entre 1872 y 1878, en la que se añadieron dos grandes diques secos, adecuados para las grandes naves metálicas de finales del XIX. La zona estaba bastante descuidada. Varias grúas abandonadas, un viejo cañón oxidándose entre la hierba, un barracón cerrado . . . A pesar de lo cual, las vistas sobre la cercana San Pietro compensaban el paseo.

Building Bridges

Building Bridges.

En medio del desbarajuste, llamaba poderosamente la atención una extraña obra de arte. Se trataba de Building Bridges, una creación de Lorenzo Quinn (si, es hijo del famoso actor), instalada desde 2019 sobre uno de los diques secos. Se supone que representa la necesidad de construir puentes y superar nuestras divisiones. También se supone que era posible recorrer su base, pero nos encontramos una desvencijada valla impidiéndonos el paso. Decidimos regresar a la parte más antigua del arsenal.

Nave industrial en el arsenal

Nave industrial en el arsenal.

Recorrimos el muelle hacia el oeste, dejando a un lado Il Moro di Venezia, el espléndido velero construido en 1990 para competir en la Copa América. Nos interesaba más la larga hilera de naves industriales que había a nuestra derecha. Algunas estaban ocupadas por actividades artísticas. En una de ellas parecían estar rodando una película. Otras estaban completamente vacías. Seguimos avanzando hasta llegar a dos grandes gradas, con su suelo cubierto por la hierba. Una estaba vacía. La otra, ocupada por un submarino, estaba más allá de una valla metálica. Entre la primera grada y las antiguas naves industriales avanzaba un polvoriento camino de tierra, que parecía no ir a ninguna parte. Decidimos dar media vuelta. Fue nuestra mayor equivocación del día. De haber avanzado tan solo unos metros, habríamos alcanzado la orilla oriental del Canal de las Galeazas, en el mismísimo Arsenal Viejo.

Ponte dei Pensieri

Ponte dei Pensieri.

Ajenos a nuestro error y felices por haber logrado visitar, aunque fuera parcialmente, el escurridizo arsenal de Venecia, decidimos intentar nuestro siguiente plan: acceder al arsenal desde el Jardín de la Virgen. Un breve trayecto en vaporetto, entre el embarcadero de Bacini – Arsenale Nord y el de San Pietro di Castello, seguido de un corto paseo desde este último, nos llevó al Ponte dei Pensieri, cuya puerta encontramos abierta.

Vista desde el Jardin de la Virgen

Vista desde el Jardin de la Virgen.

Atravesamos el jardín hacia el norte, para acabar dándonos de bruces con una valla provisional que otra vez nos cerraba el paso. Estaríamos a unos 70 metros de Gaggiandre, pero nos tuvimos que contentar con contemplar nuevamente Building Bridges y parte de la muralla este del arsenal desde la orilla meridional de Puorta Nuova. Allí terminó nuestro último intento de recorrer el histórico arsenal de Venecia.

San Pietro y la muralla en el río de la Virgen

San Pietro y la muralla en el río de la Virgen.

Entre paseos y recorridos en vaporetto, estuvimos aproximadamente dos horas en el entorno del arsenal. Pese a nuestros fracasos y equivocaciones, acabamos bastante satisfechos con el resultado. Cuando comenzamos la excursión, ni tan siquiera sabíamos si seríamos capaces de acceder a las instalaciones. Dicho lo cual creo que, si te interesa visitar el arsenal, lo mejor es que lo hagas durante una Bienal. Según pudimos ver, por la cartelería que había repartida en diversos lugares, hay muchos más espacios accesibles al público. Además de otro acceso, a espaldas del Museo Naval, y un servicio gratuito de transbordador, que permite pasar cómodamente de un lado a otro de la Darsena Grande.

El arsenal desde el vaporetto

El arsenal desde el vaporetto.

Dejo para el final la gran duda: ¿realmente merece la pena visitar el arsenal de Venecia? Si es tu primera visita a la ciudad, o incluso una de las primeras, la respuesta es sencilla: no. Venecia tiene demasiadas cosas que ver y casi nadie puede permitirse el lujo de una estancia demasiado prolongada en la ciudad. Pero si ya conoces Venecia y, como muchos, has caído embrujado bajo su potente hechizo y no puedes evitar regresar cada vez que tienes ocasión, es una visita muy recomendable. Recorrer sus instalaciones es una buena forma de conocer un lugar fundamental en la historia de la República de Venecia. Aquel que permitió a una remota aldea, perdida en una laguna al fondo del Adriático, convertirse en uno de los principales actores políticos, diplomáticos y militares del Mediterráneo, en un puente entre Oriente y Occidente, en un foco de arte y cultura cuyos ecos siguen reverberando hasta nuestros días.

Para ampliar la información:

Revista 50 tiene un artículo sobre la historia del arsenal: https://cincuentopia.com/el-arsenal-de-venecia-la-primera-fabrica-europea/.

También hay una entrada en el blog Cabovolo: http://www.cabovolo.com/2008/02/el-arsenal-de-venecia-la-primera-fbrica.html.

En inglés, la web oficial de la ciudad de Venecia tiene una página con información sobre cómo visitar el arsenal: https://www.comune.venezia.it/it/content/visit-arsenale.

En https://arsenalofvenice.weebly.com hay una web muy completa dedicada íntegramente al arsenal y su historia.

La web Venice in Peril tiene una entrada sobre la grúa de Armstrong Mitchell: https://www.veniceinperil.org/industrial-architecture/armstrong-mitchell-crane-arsenale/.

En AllAboutLean analizan la organización productiva del arsenal: https://www.allaboutlean.com/material-flow-arsenal-of-venice/.