Con una distancia de 206 kilómetros entre su nacimiento, en el flanco septentrional del Vatnajökull, y su desembocadura, en el amplio Öxarfjörður, el río Jökulsá á Fjöllum es el segundo más largo de Islandia. Su nombre se traduciría al español como Río del Glaciar en las Montañas. Su cauce septentrional, que se despeña por cuatro cascadas consecutivas mientras atraviesa el cañón de Jökulsárgljúfur, es un auténtico espectáculo de la naturaleza. Un lugar impresionante, incluso para el exigente estándar de Islandia.

En la 864

En la 864.

El acceso al cañón se puede realizar por dos carreteras. La 862, en el oeste, está asfaltada en su mayor parte y permite acceder cómodamente a una plataforma junto a Dettifoss, la más popular de las cuatro cascadas. La 864, en el este, es una pista que generalmente solo está abierta en verano. Se podría decir que el lado occidental del cañón es el civilizado, con asfalto y un mirador sobre Dettifoss. El oriental, por el que nos decidimos nosotros, sería su lado salvaje.

Jökulsárgljúfur

Jökulsárgljúfur.

Llegamos al aparcamiento oriental de Dettifoss, una explanada de tierra a medio kilómetro de la cascada, poco antes de la una de la tarde. Desde detrás de los cristales del coche, el día parecía razonablemente agradable, con nubes y claros y sin la más mínima señal de lluvia. Tan pronto como abrimos la puerta, vimos lo equivocados que estábamos. En realidad, desde las Tierras Altas descendía un fuerte vendaval. La situación empeoró según avanzábamos por la senda, descendiendo hacia el cañón. El viento, encajonado entre las paredes de basalto, parecía soplar todavía con más fuerza. En todo caso, el paisaje era impresionante. El Jökulsá á Fjöllum se perdía hacia el norte, serpenteando entre altas laderas de roca desnuda, mientras hacia el sur Dettifoss iba revelando lentamente su presencia.

Llegando a Dettifoss

Llegando a Dettifoss.

En unos minutos llegamos junto a Dettifoss. La cascada resultó todavía más imponente de lo que esperábamos. Con un ancho de 100 metros y un salto de 44 metros, su caudal oscila entre los 200 y 500 m³ por segundo. En Europa, tan solo es superada por las cataratas del Rin, que pueden alcanzar un caudal de 700 m³, aunque su altura es de tan solo 23 metros. El estruendo, la enorme cantidad de agua pulverizada que había en el ambiente y las diminutas figuras de las personas que contemplaban el salto desde ambas orillas, haciendo evidente su escala, formaban un espectáculo difícil de olvidar.

La fuerza de Dettifoss

La fuerza de Dettifoss.

Fotografiar Dettifoss, intentando captar toda su vigor, resultó ser más difícil de lo que pensaba. El vendaval hacía muy complicado estabilizar la cámara, zarandeando el trípode y estando a punto de derribarlo en más de una ocasión. Además, una exposición larga daba a la cascada un aspecto ñoño, sin fuerza. El trípode, además de ser de poca ayuda, dificultaba lograr un buen encuadre. Al final, la mejor toma la hice con el teléfono móvil, acercándome al borde del abismo todo lo que me permitió mi propio instinto de supervivencia.

Hacia Selfoss

Hacia Selfoss.

Aproximadamente un kilómetro aguas arriba de Dettifoss se encuentra Selfoss, nuestro siguiente destino del día. La senda que comunica ambas cascadas avanzaba como podía por la orilla derecha del río. Generalmente, era un paseo sencillo y agradable, aunque su tramo central obligaba a salvar una zona de rocas que, sin ser complicada, resultó algo incómoda. En cualquier caso, en unos veinte minutos llegábamos frente a Selfoss.

Selfoss

Selfoss.

Ésta resultó ser, en cierta medida, la antítesis de Dettifoss. También un perfecto complemento de la impresionante cascada. En Selfoss, el Jökulsá á Fjöllum llega a una gran grieta que se abre, en medio de su cauce, justo al comienzo del cañón. El río se desploma hacia el vacío a lo largo de toda la fisura, formando una multitud de pequeños saltos de agua. En cierto modo, era una versión «a lo bestia» de la delicada Brúarfoss.

Junto al extremo septentrional de Selfoss

Junto al extremo septentrional de Selfoss.

Visitábamos Jökulsárgljúfur a principios de agosto, por lo que el punto álgido del deshielo había quedado atrás. Por una parte, nos privó de ver Selfoss en todo su esplendor, con el agua cayendo por las dos paredes de la grieta. A cambio, pudimos acercarnos hasta las proximidades del comienzo de ésta, caminando por una zona de rocas que, con el río algo más crecido, habría estado bajo la corriente. La sensación de estar casi al nivel del agua, viendo cómo la masa del río se aproximaba, me produjo sensaciones parecidas a las de mi primera visita a Gullfoss, mientras permanecía en el saliente que separa sus dos saltos.

Entre Selfoss y Dettifoss

Entre Selfoss y Dettifoss.

Durante el regreso, nos entretuvimos contemplando la parte superior del cañón, entre Selfoss y Dettifoss. Hasta tiempos muy recientes, la teoría predominante sobre la formación de Jökulsárgljúfur afirmaba que se había originado en un único evento catastrófico, tan solo unos pocos milenios atrás. En términos geológicos, sería un recién nacido, creado por una gran riada de 900.000 m³/s. Más de cuatro veces el caudal medio del Amazonas. Una de las consecuencias de su corta edad sería su inestabilidad geológica, evidenciada por los desprendimientos que es posible apreciar en sus paredes de roca, sometidas a una intensa erosión por las aguas del río.

Dettifoss bajo el sol

Dettifoss bajo el sol.

Acertamos a regresar a Dettifoss coincidiendo con un pequeño claro entre las nubes. Bajo el tibio sol, la cascada tenía un aspecto menos intimidante, aunque la mayor luminosidad permitía apreciar mejor la asombrosa cantidad de agua pulverizada que generaba. Hubiera estado bien disfrutar de un arco iris, pero el ángulo de la luz no era el adecuado. Quizá en la orilla occidental habríamos tenido mejor suerte.

Jökulsárgljúfur, aguas abajo de Dettifoss

Jökulsárgljúfur, aguas abajo de Dettifoss.

Aguas abajo de Dettifoss, el cañón se hacía más profundo. Actualmente, aunque se se siga pensando que su formación es muy reciente, habiéndose creado en el Holoceno, se tiende a creer que en su génesis hubo tres eventos catastróficos, que dieron lugar a las sucesivas paleo-terrazas que es posible apreciar en las inmediaciones. Aunque es prácticamente seguro que todas las riadas se alimentaron de los hielos del Vatnajökull, nadie tiene claro el volcán que provocó lo que, según todos los indicios, fue una sucesión de jökulhlaups separados por largos periodos de relativa tranquilidad. Ni tan siquiera tuvo que ser el mismo en todas las ocasiones. Que sepamos, hay nada menos que tres volcanes bajo los hielos perpetuos de Vatnajökull: Kverkfjöll, Grimsvötn y Bárðarbunga. Cualquiera de ellos pudo dar lugar a las grandes riadas.

Hafragilsfoss

Hafragilsfoss.

Nuestra visita a Jökulsárgljúfur aun no había terminado. Tras regresar al coche, un corto trayecto de apenas 10 minutos nos llevó al cercano aparcamiento de Hafragilsfoss. Aquí, era imposible descender hasta las inmediaciones del río. El cañón era cada vez más profundo y agreste. A pesar de sus 91 metros de ancho y 27 de altura, desde el mirador la cascada parecía minúscula. A cambio, podíamos apreciar mejor la inmensidad de Jökulsárgljúfur. Se haya creado en un único evento catastrófico o en una sucesión de tres, es difícil concebir su magnitud y el efecto que podrían tener de repetirse en la actualidad. Con razón, los jökulhlaups son el fenómeno natural más temido en Islandia.

El Jökulsá á Fjöllum al norte de Hafragilsfoss

El Jökulsá á Fjöllum al norte de Hafragilsfoss.

El cañón seguía hacia el norte, aparentemente encajonándose aún más tras el siguiente recodo. Todavía había una cuarta cascada aguas abajo: Réttarfoss. Pero su acceso desde la orilla oriental del Jökulsá á Fjöllum no es sencillo y nos estábamos quedando sin tiempo. También renunciamos a visitar un mirador que, supuestamente, había unos pocos metros al norte de donde estábamos. El sendero parecía muy peligroso, sobre todo en medio del intenso vendaval. Nos dimos por satisfechos con las dos horas y media que había durado nuestro recorrido por el este del Jökulsárgljúfur, prometiéndonos que, la próxima vez, exploraríamos su lado occidental.

Para ampliar la información:

En beats of my trips describen una visita al lado occidental del cañón: https://www.beatsofmytrips.com/islandia-cascadas-dettifoss-selfoss/.

El blog Sendas de viaje tiene una entrada con información para llegar a Hafragilsfoss desde el lado oriental: https://sendasdeviaje.com/dettifoss-ruta-canon-hafragilsfoss/.

En inglés, Flitter Fever tiene un post con consejos prácticos: https://www.flitterfever.com/dettifoss-selfoss/.

Para los amantes de la fotografía, muy interesante el video sobre Dettifoss y Selfoss en el canal de YouTube de Mads Peter Iversen: https://www.youtube.com/watch?v=eq8YMWLIYWA.

Quien esté interesado en la geología del lugar, debería visitar Written in stone . . . seen through my lens: https://written-in-stone-seen-through-my-lens.blogspot.com/2020/02/the-geologic-evolution-of-iceland-part.html.

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