El MS Crown Seaways fue construido en 1994 en los astilleros croatas de Brodosplit. Con una eslora de 170 metros y una manga de 28, tiene capacidad para 1.790 pasajeros y 450 vehículos. El buque tiene una historia un tanto extraña, pues fue encargado en 1992 por la naviera sueca Euroway para su ruta entre Malmö y Travemünde. Bautizado como Frans Kockum, su construcción se vio interrumpida por la guerra de independencia croata. Euroway acabó cancelando el pedido, a pesar de lo cual Brodosplit decidió seguir adelante con la construcción, rebautizando el barco como Thomas Mann. Finalmente, DFDS se interesó por el buque, adquiriéndolo en 1994 y volviendo a cambiar su nombre, en esta ocasión a Crown of Scandinavia. Finalmente, en 2013 recibió su denominación actual.

El Crown Seaways en Copenhague

El Crown Seaways en Copenhague.

El Crown Seaways, junto con el Pearl Seaways, pasa todo el año realizando el mismo itinerario, entre Copenhague y Oslo. La principal diferencia entre ambos radica en que este último es ligeramente mayor y tiene casino. Cuando realicé el itinerario, en febrero de 2020, la hora de salida en ambos sentidos era las 16:30. Desde entonces, ha habido algún cambio. La naviera ha decidido añadir una escala intermedia, en Frederikshavn, lo que ha obligado a adelantar la salida a las 14:15. Me parece más interesante el nuevo horario, pues en invierno permite atravesar el estrecho de Øresund a plena luz del día.

Como suele ser habitual en este tipo de buques, las cubiertas inferiores están destinadas al transporte de vehículos. En este caso, la excepción son unos cuantos camarotes interiores, ubicados en la cubierta 2. Su proximidad a la maquinaria del barco no los hace parecer muy recomendables.

Camarote 5402

Camarote 5402.

La cubierta 5, por la que se accede al buque si no llevas vehículo, está completamente llena de camarotes. Entre los que se encuentra el 5402, en el que me alojé durante la travesía. Un camarote estándar de ferry, con cuatro camas, un baño con ducha, lavabo e inodoro, una pequeña mesa de trabajo con un único enchufe y un espacio con perchas para dejar la ropa. Correcto y bien mantenido, pero muy espartano. Al viajar solo, una de las camas estaba configurada como sofá. Remata el camarote una ventana rectangular, con una vista limpia del exterior, y una mesilla de noche. Utilicé el camarote únicamente para dejar el equipaje, asearme y dormir, por lo que no tuve ninguna estrechez. Personalmente, no intentaría meter en ese espacio a más de dos personas.

Así mismo, la cubierta 6 está ocupada íntegramente por camarotes, con la única excepción de Bubble Zone, una zona de spa situada en proa, que no pude visitar.

Cubierta 7

Cubierta 7.

En la sección central de la cubierta 7 se encuentra la tienda libre de impuestos del barco. Como no podía ser menos en un ferry que pasa el año navegando entre dos países escandinavos, buena parte de su oferta es de tabaco y bebidas alcohólicas, aunque tampoco faltan los perfumes y la ropa. Incluso ofrecen algún que otro producto electrónico. Una zona de juegos para niños, otra para adolescentes y una cafetería completan los espacios públicos de la cubierta. El resto, está ocupado por camarotes. A proa, para el pasaje, a popa, para la tripulación.

Little Italy

Little Italy.

Los restaurantes del barco se ubican en la cubierta 8. Hay nada menos que cinco. Cuatro con servicio de mesa y uno tipo buffet. En la noche que pasé a bordo, cené en Little Italy. Un local de cocina italiana, como su nombre indica, que tiraba a mediocre. Ninguna sorpresa a bordo de un ferry. Un café, dos bares y una especie de discobar completan los espacios públicos de la cubierta.

En la cubierta de popa

Popa de la cubierta 9.

En la sección interior de la cubierta 9, la proa está ocupada por camarotes. A popa, hay una discoteca, que de día había sido reconvertida en una zona de juegos infantiles, castillo hinchable incluido. Según anunciaban en su puerta, abría para el público adulto a partir de las 23:00. A esas horas, yo ya estaba durmiendo. El centro del buque está ocupado por áreas no accesibles al pasaje, pero en los laterales encontramos las primeras zonas al aire libre. Dos largos pasillos, parcialmente cubiertos, recorren ambos costados, uniéndose a popa con uno de los mejores espacios para disfrutar de la navegación. En teoría, la gran terraza es parte del Sky Bar, una especie de prolongación al aire libre de la discoteca. En la práctica, siempre encontré el bar cerrado. La propia estructura del barco y unas mamparas que separan la popa de los pasillos laterales ofrecen una magnífica protección contra el viento aparente. Buena parte de la navegación por el fiordo de Oslo la disfruté desde este espacio.

Cubierta 10

Cubierta 10.

Las cubiertas 10 y 11 tienen poco que ofrecer, más allá de algunas salas de conferencias y un salón, únicamente accesible para los pasajeros alojados en los camarotes de la categoría superior, también ubicados en el nivel 11. En el exterior, dos pasillos laterales recorren parcialmente los costados de ambas cubiertas, aunque la vista está parcialmente obstruida por las lanchas de emergencia. Un galimatías de escaleras exteriores, en la sección de popa, comunica entre sí las cubiertas 9, 10, 11 y 12.

Cubierta 12

Cubierta 12.

Finalmente, la cubierta 12 ofrece otro de los espacios exteriores más interesantes del barco: una gran terraza panorámica, que se extiende por su sección de proa. La terraza está parcialmente ocupada por un bar al aire libre que, en invierno, permaneció cerrado durante toda la travesía. Aunque ofrece la vista más elevada de todo el barco, la amplia terraza tiene un par de problemas. El mayor de ellos, que parte de la cubierta está ocupada por el puente de mando, por lo que es imposible disfrutar de la vista hacia proa. En las demás direcciones, la propia forma y estructura del Crown Seaways hace que, en demasiadas ocasiones, haya elementos que ensucian la perspectiva. Una lástima, pues podría haber sido un espacio a la altura de la magnífica cubierta superior del Norröna. Otro de sus problemas es que no siempre la encontré abierta.

En el Columbus Club

En el Columbus Club.

En resumen, el Crown Seaways acabó siendo más o menos lo que esperaba. Un ferry correcto, pero sin llegar al nivel del Stavangerfjord o los buques de Hurtigruten. En cambio, me sorprendió el pasaje. Pensaba viajar en un buque prácticamente vacío, con la única compañía de transportistas y algún que otro despistado como yo. En cambio, me encontré un barco que, aun no estando lleno, contaba con una nutrida presencia de familias. Me extrañó, zarpando de Copenhague un miércoles de febrero. Respecto a la navegación, me dejó bastante frío la salida de Copenhague. Decididamente, la capital de Dinamarca no tiene una fachada marítima atractiva. Atravesamos la parte más interesante del Øresund de noche, por lo que tampoco pude disfrutarla. En cambio, la navegación por el Oslofjorden superó mis expectativas.

Por último, el itinerario. Poder ir de Copenhague a Oslo en menos de un día, zarpando después de comer de una de las ciudades, para llegar a la otra a primera hora de la mañana siguiente, me parece una magnífica opción. Además, hay que tener en cuenta que en ambas, pero sobre todo en Oslo, la terminal de DFDS está muy cerca del centro. En mi caso, lo suficiente como para ir andando desde y hasta el hotel. Como conclusión el trayecto, aun no siendo nada excepcional, es una posibilidad interesante para cualquier aficionado a los barcos y la navegación que se encuentre de viaje por la zona.

Para ampliar la información:

La información sobre el trayecto en la web de DFDS está en https://www.dfds.com/es-es/ferris-de-pasajeros/rutas-de-ferry/ferry-a-noruega/copenhague-oslo.

Hay una entrada sobre el itinerario en el blog Encontré mi Lugar: https://www.encontremilugar.com/mini-crucero-a-oslo/.

En inglés, la web Point Me tiene un artículo sobre el itinerario: https://pointmetotheplane.boardingarea.com/copenhagen-to-oslo-ferry-dfds/.

También hay una reseña en la página Real Scandinavia: http://realscandinavia.com/from-copenhagen-to-oslo-by-sea/.

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