El plan para nuestra segunda jornada en los Dolomitas era avanzar nuevamente hacia el este, esta vez recorriendo el valle de Gardena. Tan solo habíamos previsto dos visitas, en Seceda y Sassolungo, por lo que a priori parecía un día tranquilo. Hasta que nuevamente nos dimos de bruces con el infernal tráfico de la zona. Acabamos completamente atascados en la SS242, antes incluso de llegar a Ortisei, de donde partía el telecabina hacia Seceda. Además, todos los aparcamientos estaban completos. Tras pasar un buen rato callejeando por Ortisei, tuvimos que seguir hacia Sassolungo, con la esperanza de tener más suerte en nuestro siguiente destino.

Paso Sella

Paso de Sella.

No la tuvimos. Sassolungo resultó estar tan colapsado como Ortisei. No había forma humana de dejar el coche en ninguna parte. Sin posibilidad de ponernos ni tan siquiera en la fila de alguno de los aparcamientos, no tuvimos más remedio que seguir avanzando hasta el paso de Sella. Allí la situación no era mejor, pero al menos pudimos aparcar en doble fila para evaluar nuestras posibilidades, que en ese momento no parecían demasiado halagüeñas.

Vista desde el Paso de Sella

Vista desde el Paso de Sella.

Básicamente teníamos dos opciones. Si seguíamos avanzando, acabaríamos en la misma zona que habíamos recorrido el día anterior. La otra posibilidad era probar suerte por segunda vez en Sassolungo. Era la opción más razonable, pues apenas nos separaban 1.200 metros de nuestro destino. Al final, nos sonrió la fortuna. Una pareja de la zona, con la que estuvimos charlando un buen rato, nos dijo que el tráfico a esa hora solo podía ir a menos. Efectivamente, en el segundo intento logramos ponernos los segundos en la fila de uno de los estacionamientos de pago. Tras una espera de unos 15 minutos, logramos aparcar. Entre atascos y problemas para dejar el coche, habíamos perdido prácticamente toda la mañana.

Sassolungo.

Sassolungo se traduciría al español como «Piedra Larga». Un topónimo apropiado para un macizo que, con una altura máxima de 3.181 metros, se extiende por aproximadamente un kilómetro entre los valles de Gardena y Fassa.

Tras descender de Sassolungo, decidimos volver a probar suerte en el que debía haber sido nuestro primer destino del día. Era bastante tarde, pero seguía siendo la mejor opción para lo que quedaba de jornada. Esta vez, nos sonrió la fortuna. Llegamos en poco más de media hora y logramos dejar el coche en el aparcamiento del telecabina. Todo un contraste con el caos de Ortisei a primera hora de la mañana.

Seceda.

Incluso en un entorno tan privilegiado como los Dolomitas, hay categorías. Las espléndidas vistas sobre los picos del grupo de Odle, o Geisler en alemán, hacen de Seceda uno de los lugares imprescindibles en cualquier viaje por la zona.

Interior de San Ulrico

Interior de San Ulrico.

De regreso a Ortisei, hicimos una breve visita a San Ulrico, su iglesia parroquial. Su nombre alemán (St. Ulrich) se utiliza para denominar toda la localidad en dicha lengua. Edificada entre 1793 y 1796, bajo la dirección de Matthäus Wachter, es de estilo neoclásico, aunque incorpora elementos barrocos. Las pinturas que adornan las cúpulas fueron realizadas entre 1795 y 1796 por los hermanos Franz Xaver y Josef Kirchebner. El crecimiento de la población de Ortisei obligó a su ampliación a principios del siglo XX, cuando se edificaron las dos naves laterales.

Ortisei

Ortisei.

A continuación, aunque era pronto incluso para los hábitos de Centroeuropa, decidimos ir a cenar. No queríamos arriesgarnos a encontrar todos los restaurantes llenos. Después, aun tuvimos tiempo para un último paseo por la pequeña ciudad. La principal localidad de Val Gardena siempre fue famosa por la habilidad de sus tallistas. Pero, ya en el siglo XIX, el turismo se convirtió en su principal fuente de riqueza. Sus tranquilas calles peatonales invitaban a pasear entre los hermosos edificios, con el imponente marco de los Dolomitas como telón de fondo. Pero el atardecer avanzaba. No queríamos que, una vez más, se nos hiciera de noche durante el camino de regreso a Bolzano.

Para ampliar la información:

Siendo una zona plagada de estaciones de esquí, la mayor parte de la información que se puede encontrar está centrada en esta faceta. Un buen ejemplo es https://www.evasiondiez.com/revista/item/1448-val-gardena.

En la web de Garni Crepaz hay un breve artículo sobre la cultura de la zona (https://www.garni-crepaz.com/es/arte-cultura.html) y otro sobre senderismo (https://www.garni-crepaz.com/es/senderismo-en-las-montanas.html).

En inglés, la página oficial de turismo del valle está en https://www.valgardena.it/en/.

También es recomendable visitar la web https://www.valgardena-groeden.com/en/.