Cuando, tras muchas dudas, decidimos aprovechar la escala en Livorno para ir a Florencia, lo hicimos con la premisa de no visitar ningún monumento que ya conociéramos. Teníamos que optimizar el escaso tiempo disponible. Aunque la distancia no es muy grande (poco mas de 90 kilómetros), se acaban empleando al menos 90 minutos por sentido en hacer el trayecto en autobús. A este tiempo hay que añadir los márgenes de seguridad que se dan las navieras, el tiempo para desembarcar, etc. En nuestro caso, a pesar de atracar en Livorno sobre las siete de la mañana, acabamos llegando a Florencia tres horas mas tarde.

El autobús nos dejó en Piazza Piave, junto al Arno. Después, siguiendo las vías Malcontenti y S. Giuseppe, llegamos andando hasta la Piazza di Santa Croce. Aclarado el punto y la hora de reunión para el regreso al barco, comenzamos a recorrer la ciudad a nuestro aire. Eran aproximadamente las 10:30. Uno de nuestros objetivos principales del día era precisamente la Basílica de Santa Croce, pero como teníamos que regresar al terminar el día, decidimos dejarla para el final. Así podríamos apurar hasta el último minuto de la visita, sin preocuparnos por posibles problemas o retrasos. De modo que enfilamos directamente hacia la Piazza della Signoria. Si, el plan original era no repetir ninguna visita. Pero el centro histórico de Florencia no es tan grande. ¿Tenía sentido evitar pasar por una plaza tan rebosante de arte e historia? Desde luego que no. Así que estuvimos un rato, breve, disfrutando del maravilloso entorno.

Fuente de Neptuno.

Fuente de Neptuno.

La plaza es un auténtico museo de escultura al aire libre, a pesar de que, para evitar su deterioro, tanto la estatua original del David de Miguel Ángel como las obras de Donatello y Giambologna, han sido sustituidas por réplicas. Todo esto, enmarcado por magníficos edificios, en su mayoría de los siglos XIV al XVI.

Exterior de Santa María del Fiore.

Exterior de Santa María del Fiore.

Tras logras superar tan apabullante concentración de arte, giramos hacia la Piazza del Duomo. Nuestra meta era la Basílica de San Lorenzo, así que nos cogía de camino . . . Aquí si que nos fue difícil seguir adelante. De hecho, lo único que evito que acabásemos entrando al Baptisterio fue la enorme cola que había, a pesar de ser temporada baja. Al final, para ayudarnos a vencer la tentación, decidimos dar un pequeño rodeo para poder contemplar el exterior del Duomo.

Interior de las Capillas Mediceas.

Interior de las Capillas Mediceas.

Así, algo pasadas las 11:30, logramos llegar a nuestra primera visita prevista: la Basílica de San Lorenzo. Al final, habíamos tardado una hora en recorrer mil trescientos metros.

El Triunfo de Santo Tomás, en la Capilla de los Españoles.

El Triunfo de Santo Tomás, en la Capilla de los Españoles.

Tras visitar San Lorenzo y las Capillas Mediceas, nos encaminamos a nuestro segundo objetivo del día: Santa María Novella. Tras la visita, emprendimos el camino en dirección contraria. Aunque ya eran casi las dos de la tarde, decidimos no parar a comer, para aprovechar mejor el escaso tiempo restante.

Santa María del Fiore desde la azotea de La Rinascente.

Santa María del Fiore desde la azotea de La Rinascente.

El tiempo que ganamos de esta forma, lo empleamos en dar un paseo por la ciudad, zigzagueando en nuestro camino hacia Santa Croce. La primera parada fue en la tienda que La Rinascente, una cadena italiana de grandes almacenes, tiene en la Piazza della República. Puede parecer una parada absurda, pero desde la cafetería situada en la azotea del centro comercial hay una bonita vista de Santa María del Fiore.

El Puente Viejo.

El Puente Viejo.

A continuación, dimos una vuelta hasta la Piazza Pitti, mas que nada como excusa para poder cruzar el precioso Puente Viejo en ambos sentidos. Tras matar el antojo, finalmente nos dirigimos hacia Santa Croce, callejeando por Piazzale degli Uffizi y las calles Ninna, Neri y Benci. Por el camino, desfallecidos, aprovechamos para comernos un pedazo de pizza que nos supo a gloria.

Fachada de Santa Croce.

Fachada de Santa Croce.

Finalmente, sobre las tres de la tarde llegamos a Santa Croce. Al no hacer una comida formal, habíamos conseguido recuperar parte del tiempo perdido por la mañana, por lo que disponíamos de algo mas de una hora antes de tener que abandonar Florencia. Claramente insuficiente para ver con calma Santa Croce, pero menos es nada. Al final, nos fuimos de Florencia con un sabor agridulce. Por una parte, contentos por haber regresado a un ciudad preciosa y tan importante en la cultura occidental. También satisfechos de la visita a tres magníficas iglesias, rebosantes de arte, que no habíamos podido ver en visitas anteriores. Pero nos habría gustado disponer de más tiempo. No habríamos visitado ningún sitio adicional. Simplemente nos lo habríamos tomado con mas calma.

Cúpula de Santa Maria del Fiore.

Cúpula de Santa Maria del Fiore.

A pesar de ser una escala bastante popular en los cruceros por el Mediterráneo Occidental, mi modesta opinión es que ir a Florencia desde Livorno es una mala idea. Se emplea demasiado tiempo en los desplazamientos y, a pesar de que la ciudad es bastante compacta y se puede recorrer andando, hay tanto que ver, que sencillamente es imposible hacerlo en un día (ni, ya puestos, en una semana).

Piazza della Signoria.

Piazza della Signoria.

Si no vives en Europa y la escala en Livorno puede ser tu única oportunidad en la vida para conocer Florencia, yo sin duda lo haría. Florencia es uno de esos sitios a los que hay que ir antes de morir. Pero me centraría en tres zonas: la Piazza San Giovanni (visitando el Baptisterio, Santa Maria del Fiore y el Campanile), Piazza della Signoria (viendo la Loggia dei Lanzi y el conjunto de esculturas de la plaza) y la Basílica de Santa Croce. En el camino de ida o de vuelta, aprovecharía para ver el Puente Viejo (hay una preciosa vista del puente bajo el Corredor Vasariano, en su arranque junto a los Uffizi) y basta. Puede parecer poco, pero no lo es. Y en cualquier caso, es mejor ver poco pero con algo de tiempo para intentarlo disfrutar, que empeñarse en verlo todo, en una carrera contrarreloj que es imposible ganar.

Si vives en Europa, o tienes oportunidad de viajar a Europa en otra ocasión, dedica la escala en Livorno a visitar alguna ciudad mas pequeña y cercana, como puede ser la preciosa Lucca, y deja Florencia para un viaje «por tierra» de varios días. Lo merece.

Algunos vínculos útiles:
En https://depuertoenpuerto.com/crucero-mediterraneo-occidental/ se puede ver el itinerario completo de nuestro crucero por el Mediterráneo Occidental.

En The Hodophile Travels nos recomiendan las 17 visitas imprescindibles en Florencia: https://thehodophiletravels.com/que-ver-en-florencia-los-17-imprescindibles/.

En el blog Viaje con Pablo hay una larga entrada sobre la ciudad: https://viajeconpablo.com/que-visitar-en-florencia/.

También es interesante la entrada en Viajeros Callejeroshttps://www.viajeroscallejeros.com/lugares-que-visitar-florencia/.

La página web oficial de Turismo de Florencia (en inglés e italiano) está en http://www.firenzeturismo.it/en/.

En español, se puede encontrar bastante información práctica en https://www.disfrutaflorencia.com.