Antes de comenzar, unas cuantas advertencias. Las indicaciones que daré a continuación están basadas en mi experiencia personal, subiendo en cuatro ocasiones hasta el volcán, los días 23, 26, 27 y 28 de abril de 2021. La situación en la zona es muy variable, produciéndose cambios en cuestión de horas, por lo que es posible encontrarse con un escenario muy diferente al que voy a describir. Como siempre que se sale al campo en Islandia, hay que ir preparado para lo peor. Un día espléndido se puede convertir en un infierno. Es fundamental emplear el sentido común y consultar, antes de salir, la página https://safetravel.is/eruption-in-reykjanes, donde encontraremos información actualizada sobre las condiciones meteorológicas, así como indicaciones sobre si el acceso está permitido ese día concreto. Por último, esta es una guía práctica, muy distinta de las entradas que suelo publicar en el blog. Quien quiera ver más fotos, videos del volcán, o conocer las sensaciones que tuve durante mis visitas, tendrá que esperar a que publique las entradas «normales».

Geldingadalir desdel el Fagradalsfjall

Geldingadalir desdel el Fagradalsfjall.

Geldingadalir es un pequeño valle, al este del Fagradalsfjall, en el que, el pasado 19 de marzo, se produjo una erupción volcánica. La primera en la península de Reykjanes en los últimos ocho siglos. Mientras escribo estas líneas, aun no tiene nombre oficial, aunque parece que el municipio de Grindavík, en cuyo término se ubica el volcán, está a punto de tomar una decisión al respecto. Por tanto, a lo largo de la entrada, utilizaré el término Geldingadalir para referirme a la zona en su conjunto.

Camino a Geldingadalir.

Mientras sigan los efectos de la pandemia, es casi más complicado llegar a Islandia (y volver) que acceder al volcán. Quien quiera conocer los contratiempos que encontré para viajar a la isla y de paso obtener alguna información práctica, puede visitar la entrada Camino a Geldingadalir.

Descendiendo con crampones

Descendiendo con crampones.

¿Qué equipo es necesario para subir a Geldingadalir? Respecto a la ropa, la misma que se debe llevar en cualquier salida al campo en Islandia. Varias capas, con la clásica estrategia tipo cebolla, que te permita adaptarte a condiciones cambiantes. Es fundamental calzar unas buenas botas de montaña y una capa exterior de prendas impermeables. También es aconsejable un par de bastones de senderismo. Incluso llegué a ver utilizar crampones para superar las cuestas más inclinadas, aparentemente con buenos resultados, aunque en los tramos de roca pueden ser contraproducentes. Si se va a estar hasta tarde, es recomendable llevar una lámpara frontal, aunque de cara al verano es virtualmente imposible ver la noche cerrada en Islandia. Por último, se debe tener en cuenta que en la montaña no hay nada. Es conveniente llevar agua, algo para dar un bocado y una batería externa para el móvil, que también acabará muerto de hambre.

Aparcamiento

Aparcamiento.

La senda comienza junto a la carretera 427, aproximadamente 7 kilómetros al este del centro de Grindavík. Hay un aparcamiento en las proximidades, que en Google está indicado como Geldingardalur Volcano Parking, al que se accede por una pista de tierra. El desvío, sin señalizar, se encuentra a mano derecha según se llega desde Grindavík. Hay que recorrer un tramo en muy malas condiciones, de algo más de un kilómetro. Se puede ir con un coche normal, pero hay que tomárselo con calma e ir preparado para dar bastantes botes. Por contra, el aparcamiento está cubierto por una capa de hierba relativamente lisa.

Comienzo del camino

Comienzo del camino.

Una vez dejemos el coche, hay que dirigirse hacia un contenedor del servicio de emergencias, pintado en un llamativo color rojo, al otro lado de la carretera. De sus inmediaciones arranca la senda de grava, que sale diagonalmente al asfalto, a la derecha del contenedor. Al principio es ancha, aunque más adelante desaparece la grava y comienza a estrecharse. Aproximadamente a los veinte minutos de haber comenzado la caminata, se llega a una intersección. La senda más concurrida y la que, al menos durante mi visita, ofrecía las mejores vistas, es la marcada como GÖNGULEIĐ A, que sale hacia la derecha.

Primer repecho

Primer repecho.

Tras dejar atrás la intersección, en poco más de cinco minutos se llega al primer repecho, que conduce a un pequeño collado. En la cuesta la senda se ramifica, dividiéndose en varios senderos que sortean como pueden la ladera de la montaña, para volverse a juntar antes del collado. Es el primer tramo complicado, pues hay mucha tierra y pequeñas piedras sueltas, en las que es relativamente sencillo resbalar. Antes de decidirse por uno u otro de los senderos, recomiendo hacer una breve pausa y estudiar la situación. Ante la duda, mi consejo es seguir el más próximo a los postes que señalizan el camino. En principio es el que recibe mantenimiento periódico.

El mar, desde el camino

El mar, desde el camino.

Superada la cuesta, sigue una zona sin demasiados desniveles, por una ladera que se inclina hacia el sureste. Permite dar un respiro al corazón y los músculos, pero no es un tramo cómodo, pues hay que atravesar varias zonas de piedras. Si el día está claro, hacia la derecha se puede ver el mar, aunque las colinas volcánicas impiden contemplar la costa.

Segunda subida

Segunda subida.

En unos minutos la senda gira a la izquierda y se llega a la segunda subida, en este caso por el fondo de una pequeña quebrada. También es relativamente complicada, pues de nuevo hay tierra y piedras sueltas. Otra vez surgen varios senderos, aunque el que va junto a los postes tiene unos precarios escalones tallados en la tierra volcánica, por lo que a priori es el más aconsejable. En cualquier caso, aquí si nos caemos no corremos el riesgo de ir rodando ladera abajo, por lo que el principal reto de este tramo es el esfuerzo físico.

Una pausa frente al volcán

Una pausa frente al volcán.

Más allá del ecuador del repecho, la pendiente se va suavizando progresivamente, según alcanzamos el punto más elevado del camino. Unos metros más y a la satisfacción de saber que hemos dejado atrás los dos tramos complicados, se une el primer avistamiento del volcán, que podemos ver brevemente a nuestra izquierda, al fondo de un largo valle parcialmente cubierto por la lava. Si se quiere hacer una pausa, un pequeño promontorio cerca del sendero ofrece las mejores vistas.

Monte Stórihrútur

Monte Stórihrútur.

A continuación, la senda enfila hacia el monte Stórihrútur, que domina el paisaje con 357 metros de altura. Por contra, el volcán desaparece enseguida de nuestra vista, oculto tras la ladera por la que transcurre el sendero. Pero en unos cuantos metros el espectáculo pasa a estar al frente, donde se hace visible una gran masa de lava, negra y humeante. A partir de aquí, comienza el dilema. ¿Sigo hacia el cono volcánico, o me desvío hacia la lava? Ambos son interesantes y es difícil decidirse, sobre todo cuando, en los márgenes de la oscura masa, se aprecian varias zonas rojizas, formadas por lava candente. Si se llega cansado y con frío, una pausa cerca del calor de la lava puede ser muy gratificante. Personalmente, llegando con fuerzas recomiendo continuar hasta el final de la senda.

El humo invade el camino

El humo invade el camino.

Ésta sigue bordeando el flanco de la montaña, sin apenas desnivel. Aunque no me extrañaría que, en breve, tengan que modificar su trazado y redirigirla hacia una zona más elevada, pues el último día de mi visita la lava comenzaba a estar relativamente cerca y un humo asfixiante, generado por la vegetación que se va consumiendo lentamente, llegaba hasta el sendero.

Lapilli

Lapilli.

De todos modos, estamos prácticamente al final del camino. Más allá de la ladera, comienzan a verse fugazmente los fragmentos de lava fundida que el volcán escupe al aire, alcanzando en ocasiones los 50 metros de altura. Por el suelo, es posible apreciar pequeños fragmentos de roca, llamados lapilli, arrastrados por el aire. Incluso, con viento fuerte del norte, poniendo atención se pueden escuchar los impactos, o hasta sentirlos sobre la ropa o la piel descubierta.

Frente al volcán

Frente al volcán.

Un último esfuerzo nos lleva frente al volcán. El espectáculo es impresionante y nos hará olvidar en un instante la fatiga o la sed. Dependiendo de los días, cambia su actividad, variando la altura de la fuente de lava o el nivel del río de fuego que ésta desprende. En cualquier caso, es una escena hipnótica, en continuo movimiento, que es posible contemplar durante horas. Lo aconsejable es buscar un lugar tranquilo y cómodo en la ladera, desde el que se pueda apreciar la escena mientras se descansa.

Frente al río de lava

Frente al río de lava.

¿Cuánto se tarda en hacer el recorrido? Depende de la forma física y las condiciones meteorológicas. En mi última visita, durante la que apenas hice fotos del itinerario, tardé 80 minutos en subir y un poco menos en descender. Una vez en el volcán, la duración de la visita dependerá de las preferencias personales y de las condiciones atmosféricas. Si hace un día espléndido, como en mi segunda visita, es fácil pasar horas y horas tumbado en la ladera, contemplando la furia del volcán y el imponente río de lava, que pasa a unos metros de nuestra ubicación. También es hipnótico el avance, lento pero inexorable, de la lava y la masa amorfa de rocas volcánicas que ésta empuja por delante. Mi recomendación personal es contar con al menos 8 horas desde que se sale del aparcamiento hasta que se regresa al vehículo.

Subiendo por la tarde

Subiendo por la tarde.

Aunque el recorrido es duro, está al alcance de cualquier persona con una forma física media. En el camino se pude ver desde niños de 5 años hasta nonagenarios. Los fines de semana sube tanta gente que se acaban colapsando los aparcamientos. Incluso entre semana, la afluencia por las tardes es relativamente alta, por lo que recomiendo ir por la mañana.

Bifurcación entre las sendas

Bifurcación entre las sendas.

Respecto a la senda B, tan solo la recorrí una vez, durante mi tercera visita. Lleva a la espalda del cono más activo, por lo que es menos espectacular, aunque permite apreciar la fuente de lava de otro cono, algo más al norte, invisible desde la pista A. También es más tranquila. El día que la recorrí, tan solo me crucé con una pareja de chicos jóvenes, por lo que estuve completamente solo casi toda la mañana.

Ascenso de la senda B

Ascenso de la senda B.

Tras separarse del camino principal, la senda avanza prácticamente recta por la llanura, enfilando una quebrada en las montañas que aparentan cerrar el paso. El terreno es más irregular y está menos pisado que en la otra senda, por lo que es más complicado avanzar. También es más difícil el ascenso, pues se hace en un solo tramo, que además tiene más pendiente. Incluso en una parte encontraremos una cuerda para ayudarnos a subir. Una vez arriba. vuelve a ir en línea recta, avanzando por una llanura de piedras hacia el volcán. El sendero vuelve a descender, hasta morir contra la colada de lava, pero es más interesante, antes de comenzar el descenso, desviarse hacia la izquierda, desde donde podremos ver de frente el cono más septentrional. La zona está tan poco pisada que apenas notaremos diferencia entre ir por el sendero o atravesando el campo.

Junto a la lava

Junto a la lava.

Se elija el camino que se elija, la experiencia no deja a nadie indiferente. El reducido tamaño de la erupción hace que sea posible acercarse con seguridad hasta una distancia que, en otros volcanes, sería impensable. En algunos casos, es perfectamente posible estar a un par de metros de la lava candente. El único límite es nuestra tolerancia al increíble calor que ésta desprende. Por lo demás, su avance es tan lento que apenas supone riesgo. Lo cual no quiere decir que no existan peligros. El mayor de todos, es invisible: el volcán expulsa continuamente gases tóxicos, que son completamente inodoros y tienden a acumularse en las zonas bajas. También hay que tener cuidado con los desprendimientos en la zona de avance del frente de lava. Aunque las rocas pueden parecer estáticas, están en continuo movimiento, por lo que las de la parte alta pueden acabar rodando por el terreno. Por último, si salimos de los senderos marcados hay que tener cuidado con la niebla. Si ésta baja, es sencillo desorientarse.

El volcán al atardecer

El volcán al atardecer.

¿Hasta cuándo durará la erupción? Nadie lo sabe con certeza. Puede acabar mañana o puede perpetuarse durante siglos. También se desconoce cómo va a evolucionar. Quizá se vuelva más intensa, haciendo imposible el acceso. O la lava vaya colmatando los valles, dificultando la posibilidad de acercarse al volcán y el río ardiente. O se detenga tan rápido como comenzó. Mientras tanto, Geldingadalir ofrece la ocasión única de ver una erupción volcánica a una distancia asombrosamente corta. Algo que, hasta donde yo sé, solo es posible en la remota península de Kamchatka, en el extremo oriente ruso. Poderlo hacer a tan solo 20 kilómetros en línea recta del aeropuerto de Keflavik es una oportunidad, quizá irrepetible en nuestras cortas vidas, que ningún amante de la naturaleza debería desaprovechar.

Geldingadalir

Aparcamiento

Para ampliar la información:

En este mismo blog, la entrada correspondiente a mi primera visita al volcán está en Explorando el nuevo volcán de Islandia.

El blog de Jordi Pujolá tiene una entrada sobre la erupción: https://escritorislandia.com/volcan-geldingadalir-islandia/.

En inglés, la página de safetravel.is sobre la erupción está en https://safetravel.is/eruption-in-reykjanes.

Se puede encontrar el pronóstico meteorológico de Fagradalsfjall en https://en.vedur.is/weather/forecasts/areas/#group=58&station=7365.

La previsión sobre dispersión de gases del volcán se puede consultar en https://en.vedur.is/volcanoes/fagradalsfjall-eruption/volcanic-gases.

De las numerosas cámaras web que retransmiten la erupción en directo, mi favorita es https://www.youtube.com/watch?v=3mS2kM6NT3Y, básicamente por tener sonido en directo.En Views of the World hay varias fotos y mapas que nos ayudan a entender la evolución de la erupción: http://www.viewsoftheworld.net/?p=5783.

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