Hubo un tiempo en el que Reikiavik no era la capital de Islandia. En realidad, el país no tenía gobierno central y su estructura política consistía en algo semejante a una caótica confederación de señores feudales. Tan solo el parlamento, que se reunía anualmente en Þingvellir, mantenía una precaria unidad jurisdiccional sobre la isla. En el plano religioso, el obispo residía en Skálaholt, la actual Skálholt. Hasta que, en 1106, se creó una segunda sede, en uno de los valles más septentrionales de la isla. Durante varios siglos, Hólar fue la capital religiosa del norte de Islandia y uno de los principales centros culturales de todo el país.

Puerta de Auðunarstofa

Puerta de Auðunarstofa.

En la actualidad, Hólar no alcanza ni el centenar de habitantes y es una simple dependencia del municipio de Skagafjörður. También perdió su sede episcopal, abolida en 1801. Pero sigue teniendo una iglesia, construida en el siglo XVIII, y varios edificios tradicionales. Parecía un destino interesante, durante mi viaje invernal de 2023. Sería un buen contrapunto a la salvaje naturaleza del país. Además, me permitiría ahondar en el conocimiento de la peculiar historia de Islandia.

Lateral de Nýibær

Lateral de Nýibær.

Hólar se ubica en Hjaltadalur, al suroeste de la península de Tröllaskagi. Cerca del río Hjaltadalsá, que recorre el valle para ir a desembocar en el Skagafjörður. Al sur del fiordo se extiende la comarca homónima, una de las más fértiles de Islandia. Al norte de Hjaltadalur encontraremos Fljót. En la actualidad, una región remota y casi despoblada, que en los lejanos tiempos del landnámsöld fue elegida por Flóki Vilgerðarson para establecerse definitivamente. Después, sería el centro neurálgico del poderoso clan de los Möðruvellingar. Hjaltadalur, que hoy es un valle perdido en medio de ninguna parte, en la Edad Media estaba estratégicamente situado entre dos lugares de gran importancia política y económica. Quizá fue este el motivo por el que Hólar terminó convirtiéndose en la capital de facto del norte de Islandia.

Hjaltadalur al este de Hólar

Hjaltadalur al este de Hólar.

Llegué a Hólar poco después de las dos. En una tarde gris, pero asombrosamente benigna para tratarse de una jornada de febrero. Tras varios días con temperaturas excepcionalmente altas, la nieve prácticamente había desaparecido del fondo del valle. Un denso manto de hierba, que incluso daba tímidas señales de querer comenzar a reverdecer, tapizaba las zonas más bajas. Más arriba, en las laderas, la nieve se refugiaba entre los recovecos del terreno. El invierno parecía haberse retirado hacia el este, allí donde el valle se da de bruces con las montañas del agreste interior de Tröllaskagi.

Carámbanos en Auðunarstofa

Carámbanos en Auðunarstofa.

Las primeras noticias de la existencia de una iglesia en Hólar datan del siglo XI. Según parece, un pequeño templo de madera, actualmente desaparecido. En 1106 se fundó la diócesis, con Jón Ögmundsson como primer obispo. Éste hizo edificar una nueva iglesia y creó una escuela catedralicia, que pronto se convertiría en uno de los principales centros culturales de Islandia. Murió en 1121, tras dar un impulso decisivo a la cristianización de la isla.

Auðunarstofa

Auðunarstofa.

Hólar siguió prosperando, como atestigua Auðunarstofa, el edificio de madera levantado en tiempos del obispo Auðun rauði Þorbergsson, que residió en Hólar entre 1313 y 1322. La construcción original fue derruida en 1810. En 2002 se levantó la actual réplica, para conmemorar el milenario de la conversión de Islandia al cristianismo. Se utilizaron herramientas similares a las originales y troncos traídos desde Noruega, como en el siglo XIV.

Fachada principal de Hólakirkja

Fachada principal de Hólakirkja.

En Hólar también estuvo la primera imprenta de Islandia, instalada en 1530. Y fue el último baluarte del catolicismo frente a la reforma luterana, impulsada por la monarquía danesa. Jón Arason, el último obispo de Hólar fiel a Roma, se negó durante 13 años a obedecer el decreto del rey Cristián III. Sería capturado en 1550 y decapitado en Skálholt el 7 de noviembre, junto con dos de sus hijos, llamados Björn y Ari. Aunque pueda parecernos curioso, tratándose de un obispo católico, en Islandia era normal que los sacerdotes tuvieran pareja e hijos. El celibato se solía entender como la imposibilidad de contraer matrimonio formalmente. Una buena muestra fue Ísleifur Gissurarson, el primer obispo de Skálholt, que sería sucedido en el puesto por Gissur Ísleifsson, uno de sus hijos.

Hólakirkja

Hólakirkja.

La iglesia que hoy podemos ver fue construida entre 1759 y 1763. Según se cree, sería la séptima que ocupa dicho emplazamiento. Incluso se intentó construir un templo de piedra, durante el siglo XIV, aunque nunca llego a ser completado. Pero los buenos tiempos de Hólar estaban llegando a su fin. Reikiavik, una simple comunidad rural durante toda la Edad Media, comenzaba a prosperar como principal núcleo comercial de la isla. En 1796 reemplazaría a Skálholt como sede eclesiástica del sur de Islandia. En 1801, absorbería la diócesis de Hólar, unificando toda la isla bajo un único obispo.

Nýibær

Nýibær.

Hólar se convertiría en una simple parroquia rodeada de pequeñas explotaciones agrarias, como tantas de las que se desperdigan por el campo islandés. En 1824 Benedikt Vigfússon compraría la granja más cercana. En 1860, aprovechando las piedras de la antigua residencia episcopal, edificaría Nýibær. Una de las pocas casas tradicionales islandesas, con techo de turba, que se conservan. Estuvo habitada hasta 1945. En 1956 pasó a depender del Museo Nacional de Islandia. Su aspecto actual es fruto de la restauración realizada entre 1997 y 2000.

Hólakirkja y su torre

Hólakirkja y su torre.

Hoy en día, Hólar es sede de un colegio universitario, heredero de la escuela de agricultura fundada en 1882. En 1950, coincidiendo con el 400 aniversario de la decapitación de Jón Arason, se inauguró el campanario, con 27 metros de altura. Y, en verano, cada vez son más los visitantes, islandeses y foráneos, que se acercan a conocer uno de los lugares con más importancia histórica de la isla. Por supuesto, Hólar no es, ni de lejos, uno de los lugares más populares de Islandia. Mejor que siga así. Pero parece haber dejado atrás sus peores momentos.

Hólakirkja desde el sur

Hólakirkja desde el sur.

Mi visita duró aproximadamente una hora. Como tantas veces en mis viajes invernales por Islandia, tuvo su cara y su cruz. Pude recorrer el lugar en una soledad casi absoluta, disfrutando de un silencio que favorecía el recogimiento y realzaba la carga espiritual que Hólar exhalaba. Por contra, no pude acceder a ninguno de sus edificios, al encontrarlos cerrados. Algo con lo que, de todos modos, ya contaba. En cualquier caso, no cambiaría mi visita a Hólar por otra en verano, con su aparcamiento lleno de autobuses turísticos, aunque a cambio me permitieran acceder al interior de su iglesia, o de Auðunarstofa. Para mí, la paz y el silencio no tienen precio.

Para ampliar la información.

La Wikipedia tiene un buen artículo sobre Hólar: https://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%B3lar.

En inglés, muy interesante la entrada en Guide to Iceland: https://guidetoiceland.is/connect-with-locals/regina/holar-in-hjaltadalur-in-north-iceland.

Mucho más breve la reseña en la página oficial de turismo del norte de Islandia: https://www.northiceland.is/en/destinations/towns/holar.

Hólar tiene una web oficial, que parece estar centrada en sus actividades turísticas: https://visitholar.is/.