Apenas quedan iglesias de madera, o stavkirker, en Noruega. Su número ha ido menguando continuamente. Se estima que, durante la Edad Media, llegó a haber entre 1.000 y 2.000, repartidas por la geografía de todo el país. La cifra se redujo a 270 a mediados del siglo XVII y a tan solo 34 un siglo más tarde. De las 28 que han logrado llegar a nuestros días, quizá la más conocida sea la de Gol. Además del edificio original, hay nada menos que cuatro réplicas. Dos en Noruega y otras dos en Estados Unidos. Probablemente, la más visitada de todas ellas sea la reproducción instalada en 1986 en el pabellón noruego del parque temático Epcot, en Orlando. Aunque, en este caso, el interior fuera modificado sustancialmente, para permitir la instalación de una exposición sobre la historia de Noruega.

Corredor exterior

Corredor exterior.

La iglesia original se levantó en una fecha indeterminada, aunque generalmente se acepta que no fue antes de 1157 ni después de 1216. La primera referencia escrita que nos ha llegado sobre el edificio es de 1309. La iglesia sufrió varias modificaciones a lo largo de su dilatada historia, no todas documentadas. En 1694 se renovó su torre central. En 1730 se añadió una galería exterior a su costado septentrional. A principios del siglo XIX, un nuevo coro vino a sustituir al original, ampliándose la longitud de la nave en más de 8 metros. Todo esto complementado con numerosas reformas menores. La iglesia había sufrido tantas alteraciones que su silueta guardaba poca relación con la primitiva. Finalmente, a finales de la década de 1870 se decidió reemplazarla por un edificio moderno.

Detalle de las pinturas del ábside

Detalle de las pinturas del ábside.

Afortunadamente, intervino la Sociedad para la Preservación de Antiguos Monumentos Noruegos, la actual Fortidsminneforeningen, una asociación fundada en 1844 por iniciativa del pintor paisajista noruego Joachim Frich, que adquirió la iglesia por 200 coronas. Aunque su intención inicial era conservarla en su ubicación original, el contrato de venta obligaba a su desmonte o derribo, una vez estuviera terminado el nuevo edificio. La sociedad no disponía de ningún terreno en el que ubicar la iglesia de madera, ni mucho menos de los medios económicos para sufragar el traslado. Mientras tanto, el rey Óscar II de Suecia y Noruega había comenzado, en un terreno de su propiedad en la península de Bygdøy, una colección de construcciones tradicionales, que acabaría siendo el germen del Museo del Pueblo Noruego. En 1884 aceptó hacerse cargo de los gastos de traslado, a cambio de la propiedad del edificio, destinado a convertirse en la pieza más destacada de la colección.

Detalle de la torre

Detalle de la torre.

El traslado estaba finalizado para 1885, como indica la placa colocada en su fachada, aunque fue imposible reconstruir la iglesia en su forma original, antes de la época barroca. Sobre todo, porque no se conocía con certeza. Su aspecto actual es, en parte, fruto de diversas conjeturas y compromisos. También se utilizó como fuente de inspiración la espléndida stavkirke de Borgund, quizá la mejor conservada de todo el país. En cualquier caso, el resultado fue magnífico. El museo pasó ser propiedad del gobierno en 1907, con la excepción de la iglesia de Gol que, a fecha de hoy, sigue formando parte del patrimonio de la corona noruega. Mientras tanto, en Gol, durante la década de 1980 se levantó una réplica de la iglesia original, integrada dentro de un complejo turístico.

Stavkirke desde el noroeste

Stavkirke desde el noroeste.

Llevaba tiempo queriendo visitar una iglesia de madera noruega. Pero éstas suelen estar en lugares un tanto remotos, complicados de alcanzar en transporte público. Afortunadamente, la excepción era la stavkirke de Gol, ubicada a menos de cuatro kilómetros del hotel en el que me alojaba, en pleno centro de Oslo. Aunque no la vería en su contexto original, también era una buena excusa para visitar el Museo del Pueblo Noruego. En cualquier caso, imaginé que la contemplaría en un día gris de invierno, envuelta por un hermoso manto blanco. Nada más lejos de la realidad. Llegué a Oslo en una jornada de febrero que parecía haberse escapado del mes de agosto. Un sol resplandeciente, un cielo azul intenso y ni el más mínimo rastro de nieve o viento. La antítesis del hermoso día invernal de un año atrás, cuando visité el parque Frogner en medio de una copiosa nevada.

Detalle de la puerta

Detalle de la puerta.

Una vez en la iglesia, fue inevitable rememorar mis visitas a los museos de barcos vikingos de Oslo y Roskilde. Del primero, me acordé incluso antes de entrar. Las espléndidas tallas que enmarcan las puertas de la iglesia eran claramente similares a las que había contemplado un año atrás en el barco de Oseberg. Aunque las que tenía enfrente eran menos sofisticadas, se repetía la hermosa cadencia de formas geométricas entrelazadas. Por contra, una vez en el interior del edificio, su techo me trasladó a Roskilde, donde había estado apenas un par de días atrás. El sistema de tablones y cuadernas parecía un barco invertido, con su quilla haciendo las veces de cumbrera. Salvando las distancias, pues en Gol las suaves curvas del navío habían sido sustituidas por una geometría más tosca, me recordaron las de los barcos de Skuldelev. En cualquier caso, era evidente la relación entre las técnicas y herramientas utilizadas en ambos casos. Como si los descendientes de los carpinteros de los espléndidos barcos, una vez terminada la edad dorada de la expansión nórdica, se hubieran adaptado a la nueva realidad, convirtiéndose en constructores de templos no menos hermosos.

Ábside

Ábside.

Toda la iglesia muestra ese sincretismo entre la antigua y la renovada Noruega. Entre las viejas tradiciones paganas y el nuevo Dios venido desde el lejano Mediterráneo. Así, es posible encontrar elementos claramente cristianos, como una Última Cena pintada en el ábside o las cruces de San Andrés en la balaustrada de la planta superior, mezclados con otros paganos, como las cabezas de dragón del techo o los símbolos mitológicos de las puertas. Incluso es posible encontrar algunos ejemplos de inscripciones en latín, escritas con caracteres rúnicos.

Stavkirke desde el noreste

Stavkirke desde el noreste.

Al final, mi visita a la stavkirke de Gol tuvo su cara y su cruz. Por una parte, la iglesia cumplió todas mis expectativas. El edificio es una joya y su estado de conservación es asombroso. Además, tuve la suerte de poderlo disfrutar con total tranquilidad. Según llegaba, se marchó un grupo escolar, dejándome completamente solo en un lugar que era un remanso de paz. La cruz, aunque parezca mentira, fue el día tan espléndido que pude disfrutar. Además de restarle encanto a la iglesia y su entorno, la intensidad de la luz y los fuertes contrastes hacían complicado sacar buenas fotografías, incluso en el interior del edificio. Lo último que hubiera esperado visitando Noruega en invierno.

Iglesia de madera de Gol

Para ampliar la información:

En la Wikipedia se puede encontrar un buen artículo sobre la iglesia: https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_madera_de_Gol.

También interesante la entrada del blog Sitios Históricos: https://sitioshistoricos.com/la-stavkirke-de-oslo-y-sus-grafittis-medievales/.

En inglés, la página sobre la iglesia en la web oficial del Museo del Pueblo Noruego está en https://norskfolkemuseum.no/en/the-stave-church.

Hay una web dedicada a las iglesias de madera de Noruega. La página sobre la de Gol está en https://www.stavechurch.com/gol-stave-church/?lang=en.

Los interesados en conocer otras iglesias de madera noruegas pueden visitar el blog Lifejourney4two: https://lifejourney4two.com/norway-stave-churches/.

Quien busque un análisis más concienzudo sobre su arquitectura y contexto histórico, puede descargar el PDF en https://dugi-doc.udg.edu/bitstream/handle/10256/16815/ClareCasassasClaudia_Treball.pdf?sequence=2&isAllowed=y.

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