La pequeña localidad de Burano se ubica siete kilómetros al noreste de los muelles de Fondamente Nove. Sus 4 islotes (5, si incluimos el cercano Mazzorbo), forman el tercer núcleo urbano más poblado en el interior de la laguna veneciana, tras Murano y la propia Venecia. Pero, al contrario que esta última, Burano sigue fiel a sus orígenes. Ninguna carretera o línea ferroviaria rompe su espléndida insularidad.

Fondamenta di Cavanella

Fondamenta di Cavanella.

Burano parece haber nacido para goce y disfrute de los fotógrafos. En tiempos de Instagram y las redes sociales, sus coloridas fachadas ofrecen un interminable abanico de posibilidades para fotos y selfies. Sin embargo, el increíble despliegue de color que podemos apreciar en cada una de sus calles parece venir de antiguo. La explicación más extendida afirma que los colores servían para que los pescadores, al regresar tras una larga jornada de trabajo en la laguna, pudieran reconocer su casa en medio de la niebla. Una historia poco creíble para cualquiera que haya podido «disfrutar» de un día de niebla en el Véneto.

Calle del Príncipe

Calle del Príncipe.

Otra teoría afirma que los colores corresponden a las antiguas familias de la isla. Cada color estaría asociado a un apellido. Otra, mas prosaica, simplemente lo explica por la intensa humedad de la pequeña ciudad. Obligados a pintar sus casas con frecuencia, los habitantes de Burano echaban mano del primer color que encontraban. Si veían que no les iba a llegar, se limitaban a mezclar varios colores, hasta alcanzar el volumen de pintura necesario. Si tuviera que apostar por alguna explicación, sería por ésta.

Ventana de Burano

Ventana de Burano.

En cualquier caso, en la actualidad un estricto código obliga a mantener los colores de cada edificio. Cualquier cambio debe ser aprobado por el municipio, que además vigila el buen estado de mantenimiento de las fachadas. Sea cual sea el motivo de sus coloridas casas, éstas se han convertido en el mayor activo turístico de la ciudad.

Campiello dei Squeri

Campiello dei Squeri.

Burano hunde sus raíces en las invasiones bárbaras y, según la tradición, su fundación sería anterior a la de la mismísima Venecia. La ciudad de Altinum, en el continente, fue destruida por los hunos en el 452. Aunque logró sobrevivir al primer golpe, sus habitantes la abandonaron progresivamente, instalándose en las islas de la laguna. Acabarían fundando varios asentamientos, nombrados según las puertas de la antigua ciudad: Murano, Mazzorbo, Burano, Torcello, Ammiana y Costanziaca. En concreto, el nombre de Burano vendría de la antigua puerta septentrional de la ciudad: Porta Boreana. Otra hipótesis afirma que en realidad sería una derivación de Buranelo, un antiguo islote situado cerca del mar, cuyos habitantes acabaron emigrando al actual Burano, buscando una ubicación más protegida.

Fondamenta Pontinello

Fondamenta Pontinello.

Sea como fuere, sus primeros pobladores debieron habitar en simples palafitos, construidos con madera y cañas. Los edificios más sólidos tuvieron que esperar hasta el siglo XI. Siempre a la sombra de Torcello y Venecia, sus vecinos más poderosos, Burano era una comunidad de agricultores y pescadores, que lentamente fue desarrollando algunas actividades industriales. La mas famosa los encajes, en cuyos orígenes algunos quieren ver la tradicional elaboración de redes para los pescadores, que posteriormente evolucionaría hacia formas más sofisticadas. Ya en el siglo XV las familias reales europeas consideraban el encaje de Burano una forma de remarcar su prestigio y elegancia. Los Tudor, los Médici o el mismísimo Rey Sol lucieron encajes de Burano en sus coronaciones.

Museo del Merletto

Museo del Merletto.

Como ocurrió con tantas tradiciones de la vieja república, las sucesivas ocupaciones francesa y austriaca señalaron la decadencia del encaje de Burano que, a mediados del siglo XIX, estuvo a punto de desaparecer. En 1872, tan solo quedaba una persona que conociera la antigua técnica. En un duro invierno, que redujo las capturas de peces a niveles de hambruna, Anna Bellorio d’Este, la maestra local, aprendió la técnica de Cencia Scarpariola, que había trabajado en las ya desaparecidas fábricas de encaje. A continuación, Anna trasmitió sus nuevos conocimientos a un grupo de niñas, entre las que se encontraban sus propias hijas. Tres años más tarde, la escuela tenía 100 alumnas. En la actualidad, el merletto de Burano esta de nuevo en decadencia. Su elaboración, extremadamente compleja, hace que proliferen las falsificaciones, realizadas con técnicas más simples, aunque el resultado sea deficiente. Tan solo la existencia del actual Museo del Merletto, regentado por el municipio de Venecia, parece asegurar su supervivencia.

Calle delle Botte

Calle delle Botte.

La propia Burano tampoco ha estado exenta de altibajos. Con la prosperidad económica, su población creció hasta alcanzar los 8.000 habitantes. El municipio se extendía por varias de las islas más cercanas, como Mazzorbo, Torcello, Santa Cristina, Montiron, La Cura y San Francesco del Desierto, llegando hasta Treporti. En 1923 fue incorporado al municipio de Venecia. En la actualidad, la población de los cinco sestiere en que se divide apenas supera las 2.700 personas.

Puente entre Mazzorbo y Burano

Puente entre Mazzorbo y Burano.

Llegamos a Burano andando, a través del puente de madera que lo une con Mazzorbo. He de reconocer que esperaba encontrar sus calles mucho más vacías. Aun siendo un lugar bastante popular, su relativa lejanía de las zonas más transitadas de Venecia suele tener la virtud de evitar lo peor de la masificación de ésta. Quizá nuestra primera impresión estuviera sesgada por el rato que llevábamos paseando por Mazzorbo, en el que solo nos habíamos cruzado con dos personas.

Burano desde el vaporetto

Burano desde el vaporetto.

En cualquier caso, mas allá de visitar el Museo del Merletto y vagar sin rumbo entre sus calles y canales, tampoco teníamos un plan premeditado. No pudimos completar nuestra primera meta. Cuatro años después de haber encontrado el museo cerrado por una huelga, esta vez fue la pandemia la que nos impidió acceder. Tuvimos que contentarnos con el segundo objetivo. Tras un par de horas recorriendo tranquilamente las callejuelas de Burano, había llegado el momento de regresar a Venecia, utilizando una de las lineas secundarias de vaporetto para recorrer una parte de la laguna que nos era completamente desconocida.

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Para ampliar la información:

Como suele ocurrir en los lugares demasiado populares, hay una auténtica avalancha de información sobre Burano. Lo complicado es separar el grano de la paja.

En https://www.burano.info hay una guía bastante competa.

También es interesante la entrada en Va’ Dove ti porta il blog: https://www.vadovetiportailblog.com/es/burano-2/.

Por último, mencionar la entrada en este mismo blog sobre nuestra anterior visita a Burano: https://www.depuertoenpuerto.com/wordpress/burano-un-pueblo-en-la-laguna/.

En inglés, en https://www.isoladiburano.it/en/ se puede encontrar bastante información sobre la isla.

El blog Along Dusty Roads tiene un buen post sobre Burano: https://www.alongdustyroads.com/posts/burano-italy-guide.