Uno de los aspectos fascinantes de Islandia es la «juventud» de algunos de sus accidentes geográficos. Lo que, en casi cualquier otra parte del mundo, se mide en millones de años, en Islandia muchas veces se hace en miles. Uno de esos lugares es Dimmuborgir, ubicado junto a la orilla oriental del lago Mývatn. Creado en una erupción hace unos 2.300 años, es mas reciente que las pirámides de Guiza o el Partenón de Atenas. Probablemente no existiría en tiempos de Alejandro Magno y quizá nació mientras Roma y Epiro rivalizaban por el control de Italia en las Guerras Pírricas.

Dimmuborgir desde el Hverfjall

Dimmuborgir desde el Hverfjall.

Habíamos conocido Dimmuborgir en el verano de 2017. La última visita de nuestro primer día en Islandia. Pero llegamos muy tarde y bastante cansados. Además, teníamos un compromiso ineludible: subir a un barco en el puerto de Akureyri. Fue un recorrido breve, en el que apenas nos adentramos un cuarto de kilómetro en su laberíntico interior. Una lástima, pues había una luz perfecta para hacer fotografías. Tres años más tarde, volvimos a pasar frente a su desvío, durante nuestra estancia de un par de noches junto al Mývatn. Dimmuborgir no entraba en nuestros planes, pero fue imposible ignorar su presencia durante nuestro recorrido por el cráter de Hverfjall. Desde su altura, era sencillo distinguir la forma circular del antiguo lago de lava. Tampoco entraba en nuestros planes iniciales para el verano de 2021. Pero la casualidad nos llevó a dormir en el hotel Laxá, apenas 14 kilómetros al oeste del aparcamiento de Dimmuborgir. Sobre la marcha, decidimos que sería nuestra primera visita del siguiente día.

Dimmuborgir desde su mirador

Dimmuborgir desde su mirador.

Llegamos a Dimmuborgir sobre las nueve y media de una mañana espléndida. El sol brillaba con fuerza inusual sobre un cielo prácticamente limpio de nubes. Una jornada completamente impropia de Islandia. Un día perfecto para pasear, pero con una luz que hacía extremadamente complicado hacer buenas fotos. Para compensar, estábamos prácticamente solos. Sin ser tan escaso como el año anterior, el turismo en Islandia aun estaba lejos de sus niveles habituales. Nuestro plan era bastante sencillo. Queríamos recorrer los tres lugares más destacados de Dimmuborgir: Hallarflöt, Gatklettur y Kirkja. Para lograrlo, teníamos que hacer una combinación de al menos dos de las rutas preestablecidas: la amarilla y la roja. Si, además, realizábamos un breve desvío por la morada, el recorrido acabaría siendo de unos 3.200 metros.

Llegando a Hallarflöt

Llegando a Hallarflöt.

Comenzamos la ruta visitando Hallarflöt, el único lugar de Dimmuborgir que ya conocíamos. Hallarflöt es una especie de callejón de salida, rodeado de extrañas formaciones de roca. Es la zona más civilizada de Dimmuborgir. Un camino perfectamente asfaltado y señalizado se adentra hasta los mismos pies de los extraños arcos de lava que forman el fondo del diminuto valle. También encontraremos la primera muestra de un extraño proceso de infantilización. En una cueva lateral, hay una «recreación» de una vivienda de los Yule Lads, unos duendes de la navidad que, según la tradición, vivirían en la zona. Como si el propio Dimmuborgir y su fascinante geología no tuvieran suficiente interés.

Hverfjall desde Gatklettur

Hverfjall desde Gatklettur.

Nuestro siguiente destino era Gatklettur, un gran arco natural de lava que ofrece unas espléndidas vistas sobre el cercano Hverfjall. Para llegar hasta el interior del arco, hay que remontar por un sendero un tanto escabroso, que en realidad es el comienzo de un camino de aproximadamente 1.500 metros que comunica ambos lugares. No teníamos intención de llegar hasta el cráter, por lo que retrocedimos por el mismo camino.

Camino hacia Kirkja

Camino hacia Kirkja.

Allí comenzaba la senda roja, que lleva hasta Kirkja. También desaparecía el asfalto, sustituido por un camino de tierra, en bastantes buenas condiciones, que se adentraba zigzagueando entre un bosquecillo de abedules. Para el estándar de la normalmente desolada Islandia, Dimmuborgir se podría calificar como un pequeño vergel. Su complicada orografía ha logrado preservar parte de la vegetación, salvándola del proceso de deforestación que asoló el resto de la isla.

Kirkja

Kirkja.

Cincuenta minutos después de haber bajado del coche, llegábamos a los pies de Kirkja. El nombre, que se traduciría al español como Iglesia, estaría inspirado en el aspecto de la cueva. En realidad, tiene toda la apariencia de ser lo que queda de un antiguo tubo de lava. El resto se habría derrumbado, dejando un amontonamiento de cascotes a cada lado de la cueva.

Interior de Kirkja

Interior de Kirkja.

Es posible atravesar Kirkja de lado a lado, aunque el suelo está en malas condiciones. También hay que tener en cuenta que el techo de cualquier tubo lávico tiende a ser inestable. Aunque sean raros, no hay que descartar los desprendimientos. Al final, Olga optó por rodear Kirkja por el camino exterior, mientras yo gateaba como podía por el interior.

Más allá de Kirkja

Más allá de Kirkja.

Más allá de Kirkja, la senda seguía avanzando entre árboles que apenas parecían matorrales y extrañas formaciones de roca. Éstas eran menos espectaculares, pero permitían apreciar el proceso de formación de Dimmuborgir. Se piensa que, hace 2.300 años, las aguas del Mývatn eran más extensas que en la actualidad, llegando hasta los pies del Hverfjall. En un suelo cargado de humedad, hubo una gran erupción en las fisuras de Þrenglsborgir y Lúdentsborgir. La enorme colada de lava llegó hasta la lejana costa, siguiendo el curso del río Laxá hasta alcanzar el mar en Skjálfandi. Aproximadamente cuatro kilómetros al oeste de los cráteres se formó un lago de lava, probablemente en una depresión del terreno. En un fenómeno bastante común, la superficie de lava se enfrió y solidificó, formando una corteza rígida.

Cerca de Jólasveinahellir

Cerca de Jólasveinahellir.

Debajo, la lava seguía fluyendo, calentando el terreno y convirtiendo en vapor el agua que habían en el terreno. El vapor, al buscar de forma natural su salida hacia la superficie, acabó creando conductos, en torno a los cuales la lava se enfriaba y solidificaba, creando pilares de roca sólida. Por motivos que se desconocen, el dique que retenía la lava desapareció, drenándose el lago. Sin el soporte de la lava candente, la corteza colapsó, dejando los pilares de lava solidificada al aire. El resultado es un paisaje asombrosamente caótico, en el que, de no ser por los caminos marcados, sería sencillo perderse.

Jólasveinahellir

Jólasveinahellir.

Seguimos avanzando por el anárquico paisaje, hasta que encontramos un desvío. Un poste indicaba que éste llevaba a un lugar llamado Jólasveinahellir. Intrigados, decidimos explorarlo. El lugar resultó ser los restos de un tubo de lava, cuyo techo se había derrumbado parcialmente, permitiendo acceder a su interior. Una vez más, había sido «tematizado» como hogar de los Yule Lads. Mantas, ropajes y los objetos más absurdos se repartían por el lugar, haciendo difícil disfrutar de la interesante formación geológica. Salimos de la cueva preguntándonos si realmente aquello era necesario.

Regresando al aparcamiento

Regresando al aparcamiento.

Poco después de retomar nuestra ruta hacia el norte, llegamos nuevamente a un camino asfaltado. Señal inequívoca de que estábamos muy cerca del aparcamiento. A pesar de dar un rodeo hacia el oeste por la senda morada, poco antes de las 11:30 llegábamos junto al coche. Esta vez, habíamos empleado prácticamente dos horas recorriendo Dimmuborgir. Visitando Islandia en el segundo verano de la pandemia, el lugar resultó estar casi vacío. Apenas tuvimos que alejarnos unos metros de Hallarflöt y Gatklettur para quedarnos completamente solos. Ni siquiera la impresionante Kirkja parecía ser un reclamo suficiente para los escasos visitantes que encontramos. Mejor. Recorrer el laberinto de roca de Dimmuborgir en un día espléndido, disfrutando del entorno con tranquilidad, fue un auténtico privilegio.

Para ampliar la información:

La entrada sobre nuestra anterior visita al lugar está en https://www.depuertoenpuerto.com/wordpress/dimmuborgir/.

El blog Los Viajes de Wircky tiene una entrada con numerosas fotografías: http://wircky.com/formaciones-de-lava-de-dimmuborgir/.

En ingles, muy interesante, como siempre, la entrada sobre una visita otoñal en el blog ZigZagonearth: https://www.zigzagonearth.com/dimmuborgir-iceland/.

En https://cdn.geo.su.se/pdf/theses/2016_jacob-gustafsson_bsc_30hp_2.pdf se puede descargar un largo PDF sobre la formación de Dimmuborgir.

Si alguien tiene curiosidad por los Yule Lads, puede visitar https://en.jolasveinarniridimmuborgum.com.