La isla de Heimaey, cuyo nombre se traduciría por «Isla del Hogar», es la más grande del archipiélago de Vestmannaeyjar y la mayor, tanto en extensión como en población, de todas las islas periféricas de Islandia. Pese a sus escasos 13 km² de superficie, Heimaey ha tenido un papel relevante en la historia de Islandia al menos en tres ocasiones: la era de la colonización, el ataque berberisco de 1627 y la erupción del Eldfell en 1973.

El Herjólfur en Landeyjahöfn

El Herjólfur en Landeyjahöfn.

Había intentado visitar la isla en febrero de 2019. En invierno, el único ferry que une Heimaey con el resto de Islandia suele zarpar del puerto de Þorlákshöfn, al sureste de Reikiavik. Aquel día, el estado de la mar era tan malo que el servicio estaba interrumpido. Desde 2010, cuando las condiciones lo permiten se prioriza el uso del nuevo puerto de Landeyjahöfn, cerca de la desembocadura del Markarfljót. Una ubicación mucho más expuesta pero que acorta el viaje desde los 75 kilómetros a tan solo 13.

Vestmannaeyjar desde la bocana de Landeyjahöfn

Vestmannaeyjar desde la bocana de Landeyjahöfn.

Llegamos a Landeyjahöfn sobre la una de la tarde, con el tiempo justo de comprar el billete y subir al ferry. Éste zarpó a las 13:15, en medio de una jornada gris pero con buena visibilidad. A lo lejos, sobre los espigones del puerto, podíamos ver con claridad las islas. recortándose nítidamente sobre el horizonte. Aparentemente, llovía sobre el extremo meridional de Heimaey, pero no nos preocupamos. En realidad, buena parte de nuestra excursión venía motivada por el síndrome de abstinencia provocado por la pandemia, al llevar más de un año sin subir a un barco. Nos centramos en disfrutar de los 45 minutos de navegación que teníamos por delante.

Elliðaey

Elliðaey.

Ésta nos dejó sensaciones agridulces. Por una parte, fue bastante entretenida. Durante el trayecto, el Herjólfur pasó junto a los islotes de Elliðaey y Bjarnarey, para acabar navegando por el puerto natural de Heimaey, a la sombra de Heimaklettur, una extraña roca creada por erupciones subglaciares. Pero no caímos en que los medios de transporte público eran uno de los pocos lugares de Islandia en los que, en el verano de 2020, era obligatorio llevar mascarilla. Incluso si estabas solo en cubierta. Nos quedamos sin disfrutar del aire limpio y fresco del mar acariciando nuestras caras.

Entrando al puerto de Vestmannaeyjabær

Entrando al puerto de Vestmannaeyjabær.

En cualquier caso, poco después de las dos estábamos desembarcando en el puerto de Vestmannaeyjabær, sin un plan demasiado claro para las tres horas que teníamos por delante. A priori, podía parecer poco tiempo, pero pensamos que el reducido tamaño de la isla nos permitiría visitar una parte sustancial de ésta. No llevar el coche en el ferry acabó siendo el mayor error del día. Por una parte, el paseo por Heimaey fue muy agradable, pero acabamos haciendo un recorrido bastante limitado.

Granja de Herjólfur

Granja de Herjólfur.

Nuestra primera visita fue la granja de Herjólfur. La réplica que podemos contemplar en la actualidad fue construida en 2006, pero se piensa que el lugar estuvo habitado desde el siglo IX. Según el Landnámabók, Herjólfur Bárðarson fue el primer colono en establecerse en la isla, en el mismo valle donde hoy se levanta la réplica de su granja. Pero la evidencia arqueológica ha revelado que el lugar estaba habitado un siglo antes. ¿Quiénes fueron sus pobladores? Una teoría apunta a monjes irlandeses, denominados por los nórdicos papar. Su existencia explicaría el nombre del archipiélago, que se traduciría como «islas de los hombres del oeste». Pero, según las sagas, el nombre se originó cuando Ingólfur Arnarson llegó a las islas buscando un grupo de fugitivos. Esclavos, también irlandeses, que habían logrado escapar tras matar al cuñado de Ingólfur. Como suele ocurrir en las sagas, cuando los encontró no dejó títere con cabeza.

En la costa oeste de Heimaey

En la costa oeste de Heimaey.

Desde allí nos acercamos hasta la costa oeste de la isla. Pese a estar en un entorno completamente urbano, campo de golf incluido, el lugar rezumaba tranquilidad. Más allá de una pequeña ensenada, podíamos ver varios de los islotes menores que componen el archipiélago, entre otros Álsey y Suðurey. En cambio, no fuimos capaces de localizar Surtsey, para lo que hubiéramos tenido que ir más al sur o a una ubicación más elevada. Una pena, pues me hubiera gustado contemplar, aunque hubiera sido desde lejos, una isla que es un año y medio más joven que yo.

Puerto pesquero

Puerto pesquero.

Heimaey reaparece en la historia en 1627, cuando la isla fue atacada por piratas berberiscos. En concreto, por un grupo de tres naves procedentes de Argel, que previamente había hecho una incursión por los Fiordos del Este. En la pequeña Heimaey, la población no tenía donde huir, por lo que los piratas acabaron capturando 242 personas y asesinando a 36, además de quemar buena parte de los edificios de la isla. Tan solo escaparon los que lograron ocultarse en las numerosas cuevas del lugar. La isla perdió más de la mitad de su población, entonces estimada en unas 500 personas. Entre los cautivos, destaca Guðríður Símonardóttir, quien tras su regreso se casaría con el pastor y poeta islandés Hallgrímur Pétursson. Fue realmente afortunada, pues la mayor parte de los cautivos murió durante el viaje a Argel o a consecuencia de los malos tratos allí recibidos.

Volcanes Eldfell y Helgafell

Volcanes Eldfell y Helgafell.

Atravesamos de lado a lado el pequeño núcleo urbano, hasta llegar a los pies del Eldfell, el volcán que puso la isla en portada de toda la prensa mundial. Tras varios días de tremores, el flujo de lava comenzó el 23 de enero de 1973, creando un fisura que creció rápidamente hasta alcanzar los 2 kilómetros de longitud. Inmediatamente se ordenó la evacuación total. La casualidad quiso que la mayor parte de la flota pesquera estuviera amarrada en puerto, por lo que en apenas 6 horas se había trasladado toda la población a la costa meridional de Islandia.

Vestmannaeyjabær desde la colada de 1973

Vestmannaeyjabær desde la colada de 1973.

Muy pronto, tanto la acumulación de ceniza como las propias coladas de lava comenzaron a asolar el núcleo urbano, ubicado literalmente a los pies de la erupción. Al principio, la población local lo asumió con el clásico «estoicismo optimista» islandés que se resume en la frase Þetta reddast, tan utilizada en la isla. Todo cambió cuando la colada llegó a la costa, amenazando con bloquear la bocana del puerto. El profesor Þorbjörn Sigurgeirsson lideró el mayor esfuerzo realizado hasta la fecha para intentar detener una colada volcánica, por el simple procedimiento de bombear millones de litros de agua sobre la lava candente.

Bocana del puerto desde la colada de 1973

Bocana del puerto desde la colada de 1973.

Para el 10 de julio, cuando se dio por finalizada la operación de enfriado, se habían arrojado 7.300.000 m³ de agua marina sobre la lava, con un coste que no llegó ni al millón y medio de dólares de la época. Aunque la bocana del puerto perdió parte de su anchura, siguió siendo perfectamente practicable, salvándose así la principal fuente de riqueza de la isla. En 1974, los niveles de pesca eran similares a los anteriores a la erupción. Al año siguiente, Heimaey había recuperado prácticamente toda su población. Þetta reddast.

Regresando a Landeyjahöfn

Regresando a Landeyjahöfn.

No disponíamos de tiempo de subir al Eldfell. Tras llegar a sus pies, tuvimos que comenzar el regreso hacia el puerto, donde llegamos con apenas 5 minutos de margen para embarcar. Pasamos toda la travesía de vuelta en la popa del Herjólfur, viendo cómo las islas se iban alejando lentamente, mientras varias aves se dedicaban a seguir la estela del barco. Pese a su corta duración, la excursión fue realmente agradable. Tenía muy buenas referencias de Heimaey, pero he de reconocer que la isla acabó sorprendiéndome. Habrá que repetir la visita con más calma.

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Para ampliar la información:

El blog Arctic Yeti tiene un artículo con recomendaciones para visitar la isla: https://arcticyeti.es/islas-vestman/.

En inglés, la web oficial de turismo del archipiélago está en https://visitwestmanislands.com.

En https://herjolfur.is/en/ está toda la información sobre horarios y precios del ferry.

Quien busque más información sobre los ataques berberiscos de 1627 puede encontrarla en https://jddavies.com/2017/02/20/the-barbary-corsair-raid-on-iceland-1627/.

El blog Wilderness Coffee & Natural High tiene una descripción del camino que sube al Helgafell (https://wildernesscoffee-naturalhigh.com/the-walking-track-to-helgafell/) y otra sobre el ascenso al Eldfell (https://wildernesscoffee-naturalhigh.com/the-walking-track-to-eldfell-the-fiery-mountain/).

En Reykjavík Grapevine describen una visita a las islas en invierno: https://grapevine.is/travel/travel-featured/2016/02/19/the-westman-islands-are-alive-even-in-the-wintertime/.